El Tribunal Supremo irlandés dice no a la aprobación de la eutanasia. Marie Fleming de 59 años y enferma de esclerosis múltiple presentó una demanda de inconstitucionalidad en contra de la ley aprobada en 1993 que condenaba a aquellas personas que facilitaban el suicidio asistido. Fleming alega que la legislación vigente atenta contra sus derechos a la autonomía y a la dignidad.
Los tres jueces que forman parte del Alto tribunal Irlandés encargados de resolver este caso han resuelto que “no existe el derecho al suicidio”, aunque esté despenalizado. Afirman que aceptar el derecho al suicidio asistido sería algo contrario al interés público, ya que personas vulnerables –discapacitados, personas mayores o niños con problemas psíquicos...– podrían quedar desamparados y ser influenciados por sus familiares o personas más cercanas a que voluntariamente pongan fin sus días.
Asimismo, tal como afirma el magistrado Nicholas Kearns, a pesar de que se impusieran estrictas salvaguardas el derecho al suicidio asistido “sería casi imposible de controlar”. De hecho expone el caso de Holanda, país en el que fue aprobada la eutanasia, y se ha demostrado que se les ha ido el control de la situación en este punto.
Fuente: Aceprensa
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