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Perdido en mitad de Colombia, el pequeño municipio de Santo Domingo de Antioquía no pasa desapercibido... toda la montaña acoge en su "seno" a una gigantesca escultura feto.

El artista Debian Monsalve describió su magnífica escultura en la pared de una montaña como “un homenaje a la vida (...) Fue como una forma de simbolizar todo ese proceso que a nosotros nos tocó vivir… Ahora creo que hay otra esperanza, a pesar de las dificultades que pasamos”.


Esta gran "montaña embarazada" de gran formato ha causado un gran revuelo en las redes sociales y se ha convertido en un atractivo turístico.

“No podemos callarnos, ni silenciarnos. Yo disfruté mucho haciendo esa obra porque abarca también un mensaje muy universal sobre la vida… un mensaje para defender la vida desde su principio hasta su final y que no vale la pena desistir simplemente por los prejuicios del mundo o por las críticas del mundo. Es simplemente tener fuerza, ser valiente y arriesgarse a sostener tu pensamiento, tus ideas (...) nosotros en Colombia hablamos de la paz, pero la paz no solamente es la mesa [de negociación] con la guerrilla, yo creo que la paz también comienza por valorar y aceptar la vida”.


Fuente: Aciprensa
"Cuando empecé mi blog admití que, aunque la gente suele admirar mi optimismo, no siempre estoy en una nube de positividad. Lucho. Tengo días en los que la realidad de los últimos cinco meses coge peso o la incertidumbre del futuro aparece desalentadora. Me animé a mí misma a escribir sobre nuestro viaje, de forma abierta y honesta, incluyendo también los momentos difíciles - aquellos momentos, días o semanas en que las emociones golpearon con fuerza. Algunos podrían preguntarse por qué escribía y compartía esos momentos con la gente. ¿Por qué me abría a ese nivel de vulnerabilidad, especialmente cuando aquellos que me conocen saben cómo valoro mi independencia y mi fuerza?


En los primeros días de vida de mi hijo Kaleb y su diagnóstico de síndrome de Down tuve muchas emociones de las que se avergoncé: ¿Qué persona cariñosa sería capaz de tener estos sentimientos? Eran sentimientos que ni siquiera podía transmitirle a mi marido, TJ, que se ocupó de los problemas de salud y del diagnóstico de Kaleb mucho más rápido que yo.

Estuve leyendo historias de otras madres que habían recibido un diagnóstico de síndrome de Down que me ayudaron a perdonarme por tener esos sentimientos. En estos relatos las madres admitían los sentimientos que experimentaban y el tiempo habían tardado en asimilar la situación. Me ayudó a saber que no estaba sola en estos sentimientos iniciales y que, aunque no podía ver más allá de mis sentimientos actuales, había esperanza por delante. Así que si admitiendo mis momentos de debilidad y mis luchas puedo ayudar a un padre que ha recibido un diagnóstico que no se esperaba, entonces con mucho gusto compartiré mis experiencias.

Puedo decir sinceramente que cada vez he experimentado menos sentimientos de frustración, tristeza y celos de los demás, tal como otros que habían viajado por este camino me dijeron que iba a suceder. Pero esta semana tuve uno de los días más difíciles que había experimentado en mucho tiempo. Los martes son mis días para ir a Oklahoma Wesleyan University, impartir mis clases y llevar a nuestro otro hijo, Kaden, a la guardería mientras TJ trabaja desde casa y se preocupa por Kaleb. Mientras salía de dejar a Kaden me vino uno de estos momentos... al pasar por la guardería, me asaltó el pensamiento de cuán diferentes habrían sido las cosas si hubiese podido dejar a Kaleb en esa misma habitación. Me detuve un momento y miré por la ventana pensando que mirando a través de ella lo vería moverse, jugar o dormir con los otros niños. Podía imaginarlo allí con su cabecita, esas mejillas rechonchas y esos grandes ojos en la habitación. Por el contrario, estaba en casa, con su sistema inmune debilitado, oxígeno, tubo de alimentación y monitor. El pensamiento me golpeó duramente, y luché para ver a través de mis lágrimas mientras seguía caminando.

Esos sentimientos de que la vida era injusta me acompañaron al campus y intenté alejarme de ellos. Poco después recibí una llamada de TJ diciéndome que nuestro seguro de salud no cubría todo lo que habíamos pensado. Con los torneos de golf que TJ había comenzando nos habíamos organizado para que él se fuera los martes y una enfermera vienese esos días. Una semana antes del día en que esto estaba programado, descubrimos que no podríamos permitirnos seguir con nuestro plan.

Cuando me metí en la cama esa noche y cerré los ojos, la imagen de Kaleb en la guardería volvió. En medio de las emociones del día, no había podido ver lo que estaba empezando a entender en la quietud de la noche. El síndrome de Down y la prematuridad con la que había estado tan frustrada eran simplemente una parte de Kaleb. Ese cromosoma extra era una parte de esas mejillas irresistiblemente besables y los hermosos ojos que tanto amo. Ese cromosoma adicional se puede encontrar en las pequeñas manos que le gusta poner en mi cara o cuello para tranquilizarse a sí mismo... todavía lo estoy sintiendo. Podría estar frustrado todo lo que quería que tuviera, pero si no fuera por su nacimiento prematuro, puede que ni siquiera hubiese estado aquí con nosotros. La sola idea de esto es insoportable ya que ya no puedo imaginar mi mundo sin Kaleb dentro de él. Podríamos centrarnos en ese cromosoma extra que puede traer obstáculos adicionales, pero Kaleb sigue demostrando que está escribiendo su propio libro de reglas. Muestra su lucha por vivir desde el momento en que nació.


Entonces me acordé del libro de Amy Julia Becker, "Un regalo bueno y perfecto", donde se refiere a las discusiones con su esposo a la pregunta: "Si pudieras, ¿quitarías ese cromosoma extra?" Al comienzo la respuesta era un sí. Pero a medida que su hija Penny crecía, no estaba tan segura, y luego se convirtió en un no. Se convirtió en un no porque ese cromosoma extra era una parte de ella. Si se le quitase, ¿qué partes de Penny podrían haber desaparecido también? ¿Cambiaría su sonrisa o su risa?

Todavía no he llegado a la parte en la que digo que no quitaría el cromosoma extra si pudiera. Puedo, sin embargo, decirte que ya me encuentro preguntándome si ese cromosoma extra ya ha desaparecido, pues no sé hasta qué punto cambiaría al bebé que me ha capturado el corazón y continúa sorprendiéndome con su fuerza y ​​vitalidad.

Soy humana y sé que seguiré poniendo remiendos en los sentimientos que se despierten en mí. Habrá momentos en que oiré hablar de amigos que tuvieron un embarazo y un parto aparentemente perfectos y me darán una punzada de envidia. Voy a ver amigos con sus hijos y a escucharlos ir haciendo malabarismos con todas sus actividades, fiestas, etc. En vez de eso, intentaré dar gracias a Dios por ellos y sus hijos mientras le doy gracias por mis dos hijos. Aunque admito que a veces tengo momentos de celos cuando la vida se vuelve un poco difícil, no cambiaría a nuestra familia por nada.

Miro hacia atrás y veo dos versiones de mí misma: la persona que era antes de este viaje y la persona en la que me he convertido después. Podemos tener nuevas rutinas en la hora de acostarse que la mayoría no tienen, como el carro con el equipo médico que movemos de una habitación a otra mientras trasladamos a Kaleb, alimentándolo a través de un tubo o manteniendo un registro de sus medicamentos diarios. Sin embargo, ha abierto nuestra familia a comunidades distintas, como las personas con necesidades especiales, que quizás no habríamos conocido.

Claro, no es el viaje que esperaba, pero me acostaré en mi cama y me quedaré dormida escuchando el compresor de oxígeno que ayuda a Kaleb, y daré gracias a Dios por mis dos hijos con los que hemos sido bendecidos, con cromosoma extra y todo.


Robb Scott es de esas personas anónimas que un día internet convierte en símbolos efímeros, icono de una lucha eterna contra la ignorancia sobre el síndrome de Down. Este hombre, un ilustrador canadiense de 41 años, se ha convertido en una celebridad después de que el pasado 20 de febrero grabara un vídeo en el que explica qué es esta anomalía congénita. "Es lo mejor que me ha pasado en la vida", resume. Robb tiene un hijo con este trastorno genético, Turner, de 5 años.


El vídeo lo grabó después de observar una escena protagonizada por un padre y sus hijos en un videoclub que le revolvió por dentro. Uno de los niños, curioseando entre los filmes de la tienda, escogió una película protagonizada por un hombre con síndrome de Down. El menor, tras leer la sinopsis, preguntó a su padre: "¿Qué es el síndrome de Down?". "Una enfermedad de no saber nada", contestó su progenitor. Robb no reaccionó a pesar de que una voz en su cabeza le empujaba a hacerlo. "Y no lo hice", lamenta. "Dejé que la ignorancia creciera en una nueva generación. Y fallé a mi hijo".

"No es una enfermedad. Ni siquiera una discapacidad", pensó Robb en el videoclub, pero se bloqueó, necesitaba rectificar y grabó un mensaje que ya han visto más de un millón de personas en su página de Facebook. Para el canadiense la experiencia de convivir con un hijo con esta anomalía congénita es "una de las cosas más bonitas que me ha pasado en la vida (...) Es divertido, brillante, fascinante, amable, amoroso... Las personas con síndrome de Down son grandes profesores".


Fuente: El Periódico
Aaron y Amy Vawter estaban esperando ansiosamente la llegada de su segundo paquete de alegría... pero la ecografía de rutina de las 20 semanas reveló un gran problema en el corazón del bebe: solo tenía tres cámaras (en vez de cuatro que tiene un corazón normal) y estaba subdesarrollado, y, por si fuese poco, a esto se le sumaba un diagnóstico de síndrome de Down.


"Si solo fuese el problema cardiaco, podría intentar corregirse (...) pero con la combinación de problemas, no había nada que hacer", contaba Amy. "Usted es joven, puede intentarlo de nuevo, no hay razón para continuar con el embarazo", fue la respuesta de los médicos, "no deje que su marido influya en su decisión, si hace falta nos lo llevamos arriba y hoy mismo hacemos el aborto". La respuesta fue inmediata y tajante, "No", continuarían hasta el final con el embarazo. 

Contaban en su blog: "Durante las siguientes semanas llorábamos y rezábamos, finalmente aceptamos la situación. Nos sentíamos como si ya hubiésemos perdido a nuestro hijo, sin embargo, aún anhelábamos retenerlo. Mi marido me dijo, 'Si tan solo sabe como de amado es, eso ya será suficiente'. El apoyo de nuestra familia y amigos también fue una poderosa ayuda".

A pesar del mal pronóstico y la falta de esperanza, el embarazo continuó... y las ecografías mostraron que los problemas con los riñones y el cerebro del bebé habían mejorado, incluso el lado izquierdo de su corazón se había compensado. Esto mejoraba notablemente sus posibilidades de éxito en la cirugía, pero aún había que esperar. 

Sin embargo, la frecuencia cardiaca empezó a caer y se vio necesario realizar una cesárea de emergencia. Todavía el corazón era demasiado pequeño y la cirugía no podría arreglar nada. Así, el matrimonio optó por cuidar al bebe en su casa. El pequeño pasó sus primeros meses de vida entre tubos de oxígeno y alimentación. 

A los cuatro meses de edad empezó a activarse, y a los seis meses tocaba revisión. "Los médicos estaban asombrados, el cardiólogo decía 'A veces hablamos de milagros en un sentido informal, pero este es un verdadero milagro... nunca hemos visto crecer y repararse un corazón de esta manera' ". Y a partir de entonces, empezó a ganar peso y a activarse.


Ahora Mateo (que significa regalo de Dios) tiene siete años y es un niño totalmente normal. Le encantan los animales, los automóviles, mirar libros, cuidar de su hermana... y todo con un corazón prácticamente sano. "Quién iba a pensar dónde estábamos hace seis años, parece que la vida ha sido diferente. ¡Está sano, feliz, activo y divertido! "

Esta maravillosa historia se está difundiendo a lo largo y ancho de todo el orbe y mostrando a todo el mundo que cada vida tiene un valor infinito. "Esperamos que las personas que lean su historia vean el síndrome de Down de forma diferente (...) Puede que no sea lo que esperabas, pero es hermoso. No siempre es fácil, pero siempre vale la pena".


Decenas de madres sacan adelante cada día además de a sus propios hijos, un blog, una cuenta de Instagram y otra de Facebook. Son las “madres blogueras” o “#instamamis” como se las conoce en las redes sociales y suman miles de seguidores.

Muchas de éstas “líderes de opinión” quieren ser un canal para llegar a todas esas jóvenes que se han quedado embarazadas y se plantean abortar o que no tienen recursospara sacar adelante a su bebé. “Queremos que conozcan las necesidades de las mamás más vulnerables y lo den a conocer a la opinión pública”, explica la responsable de eventos de Redmadre, Ivana Carrero, al tiempo que añade que estas ‘instamamis’ pueden ser una forma de llegar a tantas madres primerizas que necesitan ayuda, más aún en estos momentos en que el Gobierno “no da ningún tipo de ayuda”.


Una de estas madres blogueras es Lidia Bedman, con 56.900 seguidores en Instagram y más de 2.600 publicaciones en la red social de fotografías. Tiene dos hijos, es autónoma, alimenta sus redes sociales mientras los niños duermen y no cambia unos tacones por nada. En su cuenta de Instagram, @lidiabedman, se puede encontrar desde fotos de sus embarazos hasta instantáneas de sus hijos durmiendo, desayunando, paseando o jugando. Así, lo que empezó como una cuenta en la que la protagonista eran ella y sus ‘outfits’, se convirtió en otra donde el foco pasó a centrarse en los niños y donde otras madres y también padres, aunque en minoría, le preguntan dudas y comparten historias. “Las redes sociales sirven para unir y aprender”, asegura a Europa Press.

Pero no solo están las "#instamamis"... no te pierdas el siguiente artículo, ¡descubriremos a los "#instapapis"!


Fuente: Actual
1) Noé David Smith (síndrome de Down)

El padre de Noah es autor de un maravilloso blog donde cuenta las aventuras de Noé y proporciona una información muy valiosa para otros padres de niños con síndrome de Down:


"Estamos haciendo algo realmente único contando vida de nuestro hijo a través de vídeos diarios de un solo minuto. Creemos que él tiene una historia que vale la pena compartir (…) la historia de cada niño (independientemente de su discapacidad) es igualmente digna de ser amada."


2) Easton Orris

Los médicos dijeron a la madre de Easton que sus órganos habían desaparecido y que probablemente moriría en el útero; le recomendaron el aborto, pero ella eligió la vida del bebé. Ahora, con casi dos aso de edad, Easton sigue adelante:

"La personalidad de Easton es tan divertida (…) En serio, nunca he conocido a un bebé más divertido. (…) Le encanta reír y hacer reír. Siempre nos divertimos mucho juntos! Luego está el niño travieso que siempre sabe salirse con la suya!"

3) "Me hice a la idea": Rebeca Uchaveste


La historia de Rebeca es asombrosa: ya había empezado a tomar la primera dosis de medicamentos para abortar a su bebé, cuando se dio cuenta que lo que quería es que su hijo viviera… Llamó a abortionpillreversal.com y consiguió revertir su aborto. Ahora disfruta plenamente de su decisión.

4) Unos padres y un novio poco propicios… Amanda

Una joven escribió a otra mujer joven acerca de la elección de la vida de su hijo:

"Sé que tienes miedo. Yo estaba igual de asustada y mi ex no me dejó contárselo a nadie. Me sentía tan sola, finalmente se lo conté a mis amigos y me animaron a abortar… pero cuando escuché los latidos de su pequeño corazón… mi mente cambió por completo, literalmente...

Incluso fui con mi exnovio a la primera cita para tener el aborto. Pero tan pronto como escuché el latido de su corazón, supe que no podría hacerlo. Mi novio me presionó, pero yo sabía que sí importaba, al final decidí darlo en adopción, por lo menos seguiría vivo.. Tampoco quería que mis padres supieran nada, les conté todo hace un par de semanas (ahora mismo estoy embarazada de 6 meses).

Entiendo lo difícil que es para ti. Ni siquiera aún estoy en condiciones de hablar con mis padres. Pero al menos sé que mi hija tendrá mi amor sobre todo (…) Hay lugares que nos pueden ayudar. Mi consejo sería que, al menos, escuches los latidos del corazón de su bebé. Créeme, es probable que sea la cosa más increíble que he visto y la razón por la que ahora voy a sacar adelante a mi hija por mi cuenta.

5) Una corta y bonita vida: Bella Santorum

Durante la campaña presidencial de 2012, los estadounidenses dieron a conocer a Bella Santorum, la joven hija del senador Rick Santorum:


"Han pasado los últimos tres años al cuidado de su hija Isabel, cuyo defecto genético (trisomía 18) conlleva una muerte temprana (…) Se anima a abortar a casi el 100% de los niños con esta enfermedad.

Sin duda, ella también lucha a través de sus muchos días - casi se muere hace un par de semanas - pero también se le han concedido tres años de amor incondicional junto con la capacidad de sonreír.


1) Noé

Noé murió en aborto involuntario a las 12 semanas y 5 días. Su madre compartió una foto increíble de su diminuto cuerpo para que todos pudieran ver la humanidad del niño no nacido con sus propios ojos.

"Así [Noé] podría ayudar a mostrar una madre que está considerando abortar la belleza de su hijo (..) Entonces nuestra pérdida sería la pena."

2) Adelaide Caines

Nacida a las 24 semanas, Adelaide murió antes de finalizar su primer día de vida. Sus padres se vieron obligados a mostrar al mundo su hermosa hija, intentando reabrir el debate sobre el límite legal para el aborto.

"Adelaide no era un feto, era un ser humano completamente formado, y pensar que se podía poner fin legalmente a un un bebé como ella es horrible".

3) Walter Joshua Fretz
Cuando Walter sufrió un aborto (natural) a las 19 semanas, sus padres decidieron capturar unos breves momentos de su preciosa vida. Sus fotos fueron virales, y un sinnúmero de personas en todo el mundo ha podido comprobar que los bebés dentro del vientre son, sin lugar a duda, seres humanos.

4) Nathan Isaías

Nacido justo después del primer trimestre de gestación, este pequeño bebé era indiscutiblemente humano. 

"Su corazón es pesado, estaba tan perfectamente formado... Nadie puede negar que un bebé de 13 semanas no es un bebé; está delicadamente en todo su conjunto, puede ver todos los detalles".

5) Christian Buchanan

La madre de Christian, Lacey, hizo este (IMPRESIONANTE) video contando su historia. Las personas le animaron a abortar, o se preguntaban por qué no lo hizo, no cuando vieron la discapacidad del Christian; pero Lacey siempre había estado convencida de que Christian - y todos los demás niños - son valiosos, a pesar de cualquier discapacidad o difícil circunstancia. Christian ha mostrado al mundo que cada niño merece la oportunidad de vivir.


"Esta es mi súplica a cualquier persona que considera el aborto: reconsidera su decisión, sin importar las circunstancias. ¡Estoy muy contenta de haber elegido la vida! "

6) David Raphael

David es el más joven de los bebés de esta lista (siete semanas de edad, un momento en el que se aborta a gran cantidad de niños), y sin embargo igualmente demuestra la humanidad de todos los niños antes de nacer. Su humanidad desafía las suposiciones que se hacen comúnmente sobre el aborto.

Nota: Para mayor información sobre la humanidad de los niños no nacidos ir aquí.


Un IMPRESIONANTE testimonio de Marta, como siguió adelante con su embarazo a los 17 años y todo lo que le a reportado… Vale la pena verlo entero (¡seguro!)


Fuente: volveranacer.wordpress.com
Todos los días escuchamos historias de madres y padres cuyas vidas cambiaron gracias al trabajo de Online For Life. Cada historia es digna de celebración, pero algunas son tan inspiradoras que nos sentimos en la obligación de compartirlas con todo el mundo...

Una de estas historias es la de DeAnn. A pesar de que todas las circunstancias que la rodeaban eran sombrías y desastrosas, uno de estos centros de apoyo vinculados a Online For Life le ayudó a ver que un embarazo no deseado no era el fin de sus sueños: "Todos mis amigos me decían únicamente lo que no podía hacer ... pero esta señora se puso en mi lugar y me mostró todas las otras posibilidades que sí podía hacer".

Hoy en día, DeAnn tiene un hermoso bebe que es la luz de su vida: "Todavía tengo mis sueños, aunque sí voy a tener que trabajar más duro para alcanzarlos".

Y esta es solo una de las muchas historias que Online For Life ayuda a sacar a delante, si quieres conocer más historias o apoyar esta gran iniciativa, date un pase por su web.


Fuente: LifeSiteNews
El conocimiento es poder, ¿no?, pues aquí va una lista de libros de lectura "obligatoria" para una persona con inquietudes en la defensa de la vida (están en inglés, pero seguro que también existe la traducción al castellano):

Libro fácil de leer y lógico, que te guiará a través de los principales argumentos presentados por los partidarios del aborto. Aprenda las respuestas lógicas para responder a sus argumentos con la verdad.

2. ¿Por qué pro-vida?, por Randy Alcorn
Este te guiará a través del razonamiento lógico detrás de las convinciones pro-vida.

3. Sin planificar, por Abby Johnson
Como ex-trabajadora de Planned Parenthood , Abby Johnson revela la historia oculta detrás de Planned Parenthood y el ambiente de trabajo de esos años. La historia de su conversión inspira a los lectores para llegar a los trabajadores de la clínica.

4. Planned Bullyhood, por Karen Handel
La verdad sobre la batalla entre Susan G. Komen y Planned Parenthood.

Indispensable para conocer el sorprendente universo del útero materno, ha marcado un antes y un después en la percepción del embarazo para familias y profesionales.

Sin el uso de la religión, Murti explora el caso en contra del aborto.

7. Tres enfoques sobre el aborto, por Peter Kreeft.
De un modo lógico y filosófico, Kreeft explora el tema del aborto siguiendo principalmente tres enfoques.

8. Una protuberancia en la vida, por Amy Ford
Una colección de historias de valentía y esperanza de mujeres que eligieron la vida de sus bebés

9. La Mano de Dios, por Bernard Nathenson
Un ex-abortista que realizó más de 75.000 abortos habla de su historia y de lo que le llevó a la conversión.

10. Lucha por la amada vida, de David Gibbs.
Este libro revela la historia jamás contada de Terri Schiavo y discute diversos problemas pro-vida.


Fuente: LifeSiteNews
Los niños tienen una capacidad asombrosa para detectar grandes verdades y expresarlas con una claridad aplastante, mientras que nosotros nos complicamos tratando de analizar en profundidad y a través de reflexiones elevadas, complicadas, los problemas de hoy en día. En este vídeo, la pequeña Ace habla de su hermano Archie, un niño con Síndrome de Down, y su mejor compañero de juegos. “Nos encanta hacerlo todo juntos (…) ¡Claro que a veces él me molesta, porque… no entiende lo que le estoy diciendo!”.


Ace, con una sinceridad rotunda, dice que “hay personas que nos ven diferentes a mi hermano y a mí, pero yo creo que no”. ¡Transmite tanta seguridad! ¿No será que la discapacidad, más que una diferencia, es otra de tantas cualidades que hacen a cada niño único e irremplazable? Quizá, sencillamente, deberíamos tratar de observar a nuestro alrededor y sacar las conclusiones que incluso un niño puede discurrir con una lógica tan arrolladora.

Si queréis conocerlos un poco más y pasar un rato divertido, visita el blog de su familia.


Fuente: Arguments
En enero de 2014, se estrenó un nuevo largometraje, Gimme Shelter, basada en la vida de Kathy DeFiore. Cuenta el viaje de una joven que intenta escapar del abuso y de los sentimientos de abandono, hasta que descubre una casa para mujeres jóvenes embarazadas... es allí donde descubre qué es la familia, la amistad, el amor y el regalo de la vida .

Vanessa Hudgens interpreta a una adolescente embarazada llamada Apple que espera a su padre, que les abandonó hace mucho tiempo como consecuencia de su embarazo. Aunque la verdadera protagonista es la mujer que acoge a Apple en su casa, un refugio para mujeres embarazadas solteras. Es una mujer de carácter, que da fuerza a Apple para romper las cadenas de su pasado y llegar a ser una madre distinta.


Ron Krauss, director de la película , reveló su pasión por hacer esta película: quería crear más que una película, un movimiento. Esta película realza el amor heroico de una madre por su hijo no nacido y explora cuestiones vitales sobre el significado de la vida, la familia, el amor y el sufrimiento. 

"La escena inicial establece el escenario de la película, donde se muestra la violencia a la que los niños están expuestos. Me retorcí en mi asiento, incómoda de no querer afrontar la realidad del sufrimiento a la que otros plantan cara, como Apple. La película me hizo querer correr a casa y abrazar a mis propios hijos" cuenta una espectadora de la película. "Animo a ver esta película... no es una película provida , ni cristiana, es una película humana. Es hora de que dejemos de escondernos de la realidad de lo que sucede cuando se actúa sin valentía; la película nos presenta el desafío de actuar, movernos, proteger a aquellos que no tienen los medios o circunstancias para hacerlo".


Resistiendo una enorme presión por parte de las Naciones Unidas y de varios grupos internacionales de “derechos humanos,” el presidente de Ecuador ha detenido un esfuerzo para liberalizar las leyes de aborto en su país.

Rafael Correa amenazó con renunciar a su cargo si la Asamblea Nacional aprobaba una propuesta de ley que buscaba reformar el Código Penal ecuatoriano. La ley en Ecuador permite el aborto hasta los 9 meses de gestación en casos en los que la vida o la salud de la madre están en riesgo, o en casos de violación a mujeres con discapacidades mentales.

“Yo estoy cansado de esto,” manifestó Correa, “de que se tomen decisiones, se llenan la boca hablando de democracia, y luego hacen todo lo contrario para ver si aprovechan la oportunida (...) Personalmente yo estoy contra el aborto,” continuó. “Hacemos la consulta popular para el aborto, la inmensa mayoría del pueblo ecuatoriano rechaza la eutanasia prenatal.”


Fuente: Notifam
Mateo, con ahora 14 años, tiene un gran éxito como orador público, es adiestrador de perros y participa en los programas de 4-H. Ha ganado varios campeonatos con su fiel perro Azafrán, en las ferias locales en verano.

Joaquin Phoenix

Mateo es un chico totalmente normal, como cualquier otra persona. Los bebes que nacen con esta "deficiencia" son mentalmente iguales al resto, no tiene nada que ver con el desarrollo mental.

Nuestro hijo es muy inteligente y ordenado. Tiene una cicatriz apenas perceptible, que parece de una caída en el patio de recreo, de hecho, eso es lo que los otros niños piensan.

Cuando nos enteramos de que a muchos bebes con este "problema" no se les permite nacer, nos quedamos horrorizados... y nos vimos en la obligación de compartir nuestra sencilla y normal historia con Mateo, para intentar ayudar a estos nonatos.


Fuente: LifeSiteNews


Micah tenía sólo diecisiete años cuando descubrió que estaba embarazada. Pero el aborto, simplemente, no era una opción para ella y su novio, Kyle: "No estábamos preparados en absoluto, pero nos dimos cuenta que debíamos tomar plena responsabilidad por el bebe que estaba creciendo dentro de mí".

A pesar de que no se sentía preparada para cuidar a un niño, la pareja pronto comenzó a sentir un entusiasmo creciente por el bebe. Sin embargo, su entusiasmo se transformó en angustia, al descubir que el bebe tenía una enfermedad llamada anencefalia (no había desarrollado una parte importante de su cerebro y del cráneo). Los médicos dijeron que no sobreviviría fuera del útero.

El médico sugirió inmediatamente aborto. Y a pesar de Micah y Kyle se negaron en un primer momento, Micah confesó que durante una semana después del diagnóstico, el aborto realmente parecía la opción más atractiva. Temía que fuera más doloroso llevar el embarazo a término y dar a luz un niño muerto que simplemente un aborto a las 18 semanas.
"El diario El País publicó ayer una carta del neurocirujano infantil Javier Esparza que lleva por título Nadie tiene derecho a obligar al sufrimiento. En ella se muestra en contra de la prohibición del aborto en los casos de malformación fetal. En la misma apela a supuestos argumentos humanitarios para permitir el aborto, tachando a los que se oponen a ello de ignorantes o de actuar por intereses espurios. Funda su tesis en un argumento falso como es el sufrimiento de los niños con determinadas dolencias, y de sus familias.

Desde hace 12 años soy abogado de familia y desde hace 7 padre de una niña con espina bífida. Durante estos últimos años me he dedicado, en exclusiva, a dos cosas: velar por el interés de los hijos de mis clientes, y ejercer como padre de mi hija y de sus otros dos hermanos, de 5 y 3 años.

Mi hija tiene parálisis en ambas piernas, y desde los tres años convive diariamente con su silla de ruedas. Tiene también todos los problemas que usted cita como asociados a la espina bífida, salvo la siringomielia. Es más, su lesión (que lo es en la modalidad más grave) está localizada a la altura de la vértebra L4-L5 y según nos comentan todos los profesionales que la tratan, es la más alta que han visto es muchos años. Ha pasado por cinco operaciones, y tiene citas periódicas en siete especialidades médicas.

Ahora bien, mi hija no sufre ni más ni menos que una niña de su edad. Juega, ríe, quiere, ama y siente exactamente igual que sus dos hermanos sanos. Y, a veces, también llora, pero sus lágrimas no tienen ningún poso de amargura ni dolor por encima de las de sus amigas o de las de sus hermanos, pues como ellos, llora por nimiedades.

Como abogado de familia he conocido niños con depresión crónica por culpa de la separación tormentosa de sus padres, que arrastran una existencia triste y sufriente. Como sufren más que mi hija y sus hermanos, ¿los eliminaría?

Y en cuanto a la familia, fíjese si el sufrimiento no es tan extremo como usted dice que después de su nacimiento hemos tenido otros dos hijos, señal de que el cuidado de nuestra hija no nos ha supuesto trauma ninguno.

Estas anomalías, por sí, no causan el sufrimiento que usted pretende. De hecho, si bien el dolor ante cualquier enfermedad o revés de la vida es inevitable, el sufrimiento es totalmente voluntario, pues es éste una percepción personal y subjetiva de la propia realidad. Hay quien ante cualquier mínimo problema ante la vida sufre, y sufre sin mesura, y hay quien ante obstáculos insalvables y dolores sin medida se crece, pues admite su dolor con entereza.

De hecho, por la enfermedad de mi hija he estado en contacto con numerosos afectados de espina bífida (algunos en grados muy severos) y siempre se han manifestado esperanzados y alegres por el don de la vida. ¿Ha oído usted de enfermos de espina bífida que se hayan suicidado o que hayan solicitado la eutanasia? Sin duda usted conocerá el estudio de su compañero neurocirujano Rob de Jong, publicado recientemente en la revista Pediatrics, donde sostiene, por medio de estudios de campo, que los recién nacidos con este mal congénito apenas tenían dolores.

Por eso me causa sonrojo su carta, llena de adulteraciones de la realidad vivida por cientos de enfermos y sus familias. Pero mayor sonrojo me causa su supuesto humanismo. Dice usted que nadie tiene derecho a obligar al sufrimiento ¿y en qué principio ético funda usted tan categórica aseveración? ¿y por qué presupone usted el sufrimiento de estos pacientes?

En cuanto a la fundamentación de su aseveración, alega la mismas causas que las autoridades nacional-socialistas responsables del plan de exterminio de enfermos Aktion T4. El plan se fundaba en que había vidas que no eran dignas de ser vividas, y cuyo asesinato era tanto un acto de compasión como un beneficio para la comunidad. Usted alega ambas cosas (igual que los nazis) pues sostiene que "el colmo" es que los esfuerzos realizados para el tratamiento de estos niños es un desperdicio, pues acaban muriendo a los 20 años, y encima arrastrando un sufrimiento sin medida. ¡Qué argumento tan falaz! Usted sabe que miente, pues al día de hoy, la esperanza de vida de estos pacientes es prácticamente la misma que para personas sanas. Pero es que, además, aunque fuera verdad el fallecimiento a los 20 años ¿me va a decir usted que no merecen vivir estos 20 años? Usted está jubilado y pronto empezará a sufrir achaques. De vida, según las estadísticas del INE, no le quedan más que 16 años ¿le parecería justo que a la primera recaída de usted le privemos de un tratamiento por lo costosísimo del mismo teniendo en cuenta que no le quedan años para "amortizar la inversión" y más teniendo en cuenta que usted, en la vida, ha hecho lo que tenía que hacer? Según su teoría sería menos grave matar a un zambiano (con una esperanza de vida de 36 años) que a un español (con 81 años de esperanza).

Las personas no son una inversión, son un bien en sí mismo, y no podemos desahuciar a los que tenga cáncer, o SIDA o cualquier otra enfermedad por lo costoso del tratamiento y por el alto índice de mortandad durante el mismo.

En el culmen del paroxismo dice usted que el aborto ayudó a prevenir la espina bífida. Nos descubre con ello su auténtico rostro, pues según usted sería muy fácil que España se colocase a la cabeza de los países saludables. Bastaría con eliminar a todo enfermo o lesionado grave (con cáncer, SIDA, paralítico por accidente de circulación) para poder vender al extranjero nuestras estadísticas y colocarnos como el país con la mejor política de prevención de enfermedades. Veo que usted es de los expeditivos que opina que muerto el perro se acabó la rabia. ¡Menos mal que no tiene usted responsabilidades en la política penitencia, pues sabemos cómo acabaría usted con los índices de delincuencia: fulminando al delincuente!

Sólo le quiero decir una cosa. Lo que nos hace sufrir a los afectados por esta enfermedad son los profesionales médicos como usted. Cuando a los tres meses del embarazo nos anunciaron la enfermedad de nuestra hija, nos recomendaron insistentemente el aborto, y ello hasta hacernos sentir culpables si traíamos al mundo a una niña solo para que sufriera. La realidad es que nunca tomamos mejor decisión que tenerla, pues pasado el tiempo intimamos con dos matrimonios que abortaron a sus hijos por tener espina bífida y ¡no sabe usted el terrible padecimiento moral de estas dos parejas al ver que si no hubieran cometido tan criminal acto podrían tener con ellos a sus hijos, que de seguro serían tan alegres y joviales como la nuestra! Y le preguntó ¿qué derecho tenían los médicos que les indujeron al aborto a obligarles al calvario de remordimientos que están pasando?

Que sepa que mi hija enferma tiene la misma dignidad que usted y el mismo derecho a vivir que tuvo usted. Ninguna sociedad tiene derecho a decir sobre si la vida de otro es digna o no, o a determinar si una enfermedad causa o no sufrimiento sin preguntar al afectado.

Mi hija necesita para vivir de la ayuda de otros en el mismo grado en que yo la necesito, aun estando sano. Si los hombres vivimos en sociedad es porque nos es necesario el concurso de otros para nuestra supervivencia. Por esto existe la sociedad y los gobiernos de las mismas: para ejercitar la ayuda mutua. En occidente tenemos la suerte de que prosperó la razón benéfica del ágora de Atenas sobre el terror eugenésico del Taigeto espartano ¿usted que es, ateniense o espartano?".

Javier Mª Pérez-Roldán


Fuente: Almudi.org
Hace dos años, pasamos el día en un hospital con la familia que habíamos escogido para criar a nuestro hijo. Nos habíamos sentado delante de la máquina de ultrasonidos y se reía de comida china; ya nos habíamos encontrado en el hospital una noche, la semana pasada, por una falsa alarma. Sin embargo, este era el día, todos lo sabíamos. Fue un día muy emotivo, pasando de reír juntos a estar en silencio, notando la tensión del momento.


Ella había considerado el aborto, nos dijo, pero finalmente decidió que la mejor opción era darlo en adopción. Estudiaron los perfiles de familias adoptivas y unánimemente nos escogieron, porque, según dijo, le parecía que la gente real, como nosotros, no teníamos todo bajo control. Siempre estaremos agradecidos por lo que deben ser nuestros defectos obvios, porque nos regalaron a nuestro hijo.

Cuando su llegada era inminente, el padre nos esperó en el pasillo, tenso, excitado, tratando de aferrarse a un bebe que era nuestro, pero todavía no. Después de una eternidad, se le oyó llorar (al bebe), y lloró también. Era precioso, perfecto... y sabíamos que sus corazones se rompían.

Minutos más tarde se lo llevaron para su corazón realizar todas las pruebas, pero nos dejaron un minuto para verlo. Su abuela le dijo a la enfermera que me lo entregara a mí, y en un segundo era mamá otra vez y él era mi bebe. "Estos son los padres", dijo a los empleados, en un acto de generosidad que está más allá de mi comprensión.

Los dos días siguientes fueron un torbellino de emociones, conscientes de estas eran sus últimas horas con él. Tuvieron una ceremonia de "renuncia" donde leyeron bendiciones sobre Tristán y nos lo entregaron, y de nuevo lloramos juntos.

La gente nos pregunta por qué lo dieron en adopción, y tenían sus razones, algunas las conozco y otras nunca lo haré, pero puedo decir con toda seguridad que no fue por falta de amor. Tomaron una decisión y lo hicieron por él, para darle el tipo de familia que querían que tuviera, a pesar de que se rompiera su corazón. 

En los últimos dos años nos hemos encontrado en parques y restaurantes, nos hemos intercambiado correos electrónicos... y nos han dicho que verlo con nosotros les asegura que tomaron la decisión correcta, que están muy agradecidos.

Hoy, mi hijo de dos años despertó cantando, y estoy muy agradecida. Estamos increíblemente agradecidos por una joven y sus seres queridos que eligieron la vida de este pequeño y hermoso.

¡Feliz cumpleaños, Tristan! Eres tan querido...


Fuente: LifeSiteNews
"Mi Sueño" es un espectáculo de música y danza de la Compañía de Artes Escénicas con Discapacidad de China. Esta compañía a creado recientemente el espectáculo "Alas de la Vida".

"En el pasado, nos hemos centrado en la importancia social de las actividades de las personas con discapacidad artísticas", dijo Chai Jianming, subdirector y secretario general de la compañía. "Ahora va a ver el talento y la creatividad de estas personas como artistas. Merecen ser respetados y recompensados ".

Muchos de los movimientos en "Alas de la Vida" fueron creados por los cinco bailarines, porque ellos saben mejor que nadie cómo una persona con discapacidad física se puede bailar.

El trabajo refleja la perseverancia de estas personas con discapacidad: sus continuas caídas y, sobre todo, la lucha por comenzar de nuevo cada vez.

Otro trabajo del grupo de danza es "Las mil manos de Bodhisattva", que cuenta con 12 bailarines con discapacidad auditiva, el vídeo ya muestra todo...


Fuente: China.org.cn

Jewel Green Allentown, nativa de Pennsylvania y madre de tres hijos, ha tomado la valiente decisión de hablar finalmente a favor de la vida. En su primer testimonio, en LiveActionhabló sobre el sufrimiento que le provocó un aborto cuando era adolescente, y sobre su trabajo durante varios años en una clínica abortista.

“Mi primer bebé cumpliría 22 años esta semana. Yo tenía 17 años, había abandonado la escuela secundaria y consumía drogas, pero cuando la enfermera que efectuaba abortos me dijo que estaba embarazada, no me extrañé, ya pensaba en mí misma como una nueva madre.

Todo el mundo quería que yo abortara… excepto yo, (...) pero finalmente cedí a la insistencia de mi novio para no tener nuestro bebé.

(...) El 6 de enero de 1989, con 9 semanas y media de gestación, tuve un aborto. Esto casi me mata. No el procedimiento quirúrgico, sino las secuelas psicológicas. Intenté suicidarme tres veces después de mi aborto y finalmente terminé, durante un mes para recuperarme, en una sala psiquiátrica para adolescentes en un hospital de la comunidad.

Tras este suceso, pensaba que al convertirme en una consejera en una clínica abortista podría ayudar a otras mujeres como yo para hablar realmente de sus sentimientos sobre el tema, analizar seriamente  sus opciones y ayudarlas a tomar una decisión honesta e informada, o ayudarles a abandonar una situación abusiva.

Trabajé en una clínica abortista durante cinco años (de los 18 a los 23 años). Empecé atendiendo el teléfono, luego en la recepción de los pacientes y en el cobro, luego aprendí asistencia médica y ayudé en el laboratorio, auscultaba signos vitales en la sala de recuperación, e hice “platos” en el área autoclave. Entonces, después de dos años de trabajo en la  clínica y comenzar la universidad para estudiar psicología, me capacité como consejera.

La experiencia de “asesoramiento” no fue lo que yo había esperado. Casi todas las mujeres embarazadas que llegaban a una clínica abortista para “asesorarse en opciones” ya habían tomado la decisión, sólo querían ver las instalaciones y tener sus preguntas contestadas y tal vez disipados sus temores. Y la mayoría de las mujeres que acudían sentían que no tenían otra opción. Algunas pocas eran verdaderamente ambivalentes.

Aquí es donde falla el movimiento pro-aborto y las clínicas. Claro, teníamos una pequeña agenda con los nombres y números de dos agencias locales de adopción, pero nunca fuimos capacitadas ni se nos enseñó cómo funciona el proceso de adopción que se podía explicar a las mujeres. Teníamos el número de teléfono de la oficina local de WIC, de la asistencia pública, etc., pero una vez más, no sabíamos nada del proceso, en caso que alguna vez alguien preguntara por los detalles. Si una mujer embarazada quería saber más sobre estas alternativas, lo mejor que el “asesor” podía hacer era darle una hojita de papel con un número de teléfono garabateado a toda prisa.

Durante mi estancia en la clínica, yo era una firme partidaria del derecho al aborto, si bien que sabiendo todo el tiempo en mi corazón que lo que había hecho estaba mal, que perdí a mi bebé y que deseaba que las cosas pudieran ser diferentes para mí. En retrospectiva, creía que por rodearme de personas que creían que estaba bien abortar bebés acabaría por aceptar el aborto de mi bebé. Esto nunca ocurrió…

Marché dos veces en Washington, DC, apoyando el derecho al aborto. He hecho presión en Harrisburg (la  capital de Pennsylvania). Me he unido a David Gunn, Jr., para presionar en el Congreso que se aprobaran sanciones más duras contra los militantes activistas anti-aborto que acosan a las mujeres embarazadas, ponen bombas en clínicas de aborto, intimidan a personal de la clínica, y matan médicos, pero inclusive entonces yo no estaba de acuerdo con los gritos de guerra como “¡Aborto a petición y sin disculpa!” que se  cantaban en estos encuentros. Esto era -y es- mucho más complicado que aquello.

Recuerdo que un sábado por la mañana (un gran “día de procedimientos”, cuando se programaron más de 20 abortos y por lo menos una docena de manifestantes se encontraban fuera, de pie a lo largo del largo camino que conducía al estacionamiento de la clínica), cuando tenía alrededor de seis meses de un largo y muy visible embarazo –mucho más lejos que el límite de la clínica de 16 semanas para abortar- un manifestante me gritó, “¡Tu bebé te ama!”. Sonreí para mis adentros. Cuando entré y empecé a ayudar a la enfermera a preparar la sala de recuperación, se lo conté, y ella se enojó y horrorizó. Inclusive entonces –como una empleada activa en la clínica- decirle a una mujer embarazada que su hijo la ama, no me pareció una cosa tan cuestionable para decir, o inclusive gritar, a una mujer evidentemente embarazada.

Identificarme como pro-vida, sin embargo, no llegó sino hasta muchos años después. Después de finalmente perdonarme por abortar a mi primer hijo, tuve la oportunidad de ver el mundo de forma diferente. Después de dos fracasos matrimoniales, pude finalmente comprometerme y mi marido y yo hemos estado casados durante once años. Después de dar a luz a tres hijos y sentir de nuevo la vida creciendo dentro de mí y conocer el implacable amor abrumador que una madre puede sentir por un niño, he sido capaz de reconocer por fin que sí, que la vida comienza en la concepción.

(...)Ahora me considero pro-vida, pero no puedo acatar a los extremistas que dentro de las filas del movimiento a menudo actúan sin censura a través del liderazgo vocal de la posición. Yo estaba en la recepción cuando la clínica fue invadida el 22 de julio de 1992, lo que más tarde conocimos como “el miércoles infernal”. Seis personas corrieron a la sala de espera con un artefacto de metal con múltiples tubos adjuntos que todos supusimos era una bomba, hasta que ellos deslizaron sus brazos dentro de él y comenzaron a cantar. Estuvieron en la sala de espera “atados” a esa cosa durante siete horas, mientras que agentes de la policía local, del Estado y del FBI intentaron negociar con ellos y quitarles el dispositivo. Ellos orinaron en la alfombra. Ninguna de las mujeres cambió de parecer como resultado de esta invasión. (...) Tiene que haber una mejor manera de promover la causa de la vida.

Hablando de que el aborto termina la vida. Esto no está en cuestión ni debe estarlo. Ésta es una verdad fundamental. He trabajado en la sala de autoclave donde los “productos de la concepción” (como muchos partidarios pro-elección – y consejeros clínicos abortistas llaman al feto y a la placenta) eran reorganizados y contados para asegurarse que “teníamos todo”. Para los abortos tempranos, esto significaba derramar el contenido de la jarra en el agua para visualizar las vellosidades coriónicas. Para los abortos de aproximadamente 5 hasta 12 semanas, esto significa contar las manos y los pies, asegurándose que la columna vertebral y las costillas y el cráneo estaban presentes.

(...)Trabajar en la sala de autoclaves nunca fue fácil. Veía a mi hijo perdido en cada frasco de partes de bebés abortados. Una noche después de trabajar autoclave, mis pesadillas sobre los bebés muertos eran tan espantosas, terribles e intensas que me reuní con la directora de la clínica para hablar de mis sentimientos.

Ella fue muy comprensiva, abierta y honesta, directa y dolorosamente rotunda cuando me dijo: “Lo que hacemos aquí es poner fin a una vida. Pura y simplemente eso. No hay duda de este hecho. ¡Tienes que estar de acuerdo con esto para trabajar aquí”. Después de unos pocos días rotando fuera de la sala de autoclave, sentí que estaba de acuerdo con esto, y Dios me perdone, volví allí.

Cuando en mi cuarto año en la clínica se obtuvo la aprobación para hacer abortos de hasta 16 semanas después del último período de menstruación, una mujer renunció y dos miembros del personal – incluida yo misma – se negaron a trabajar en los “días finales”. Mi jefe se mostró muy comprensivo y me programó para trabajar esos días con las pacientes ginecológicas no embarazadas.

Sé en mi corazón que nunca volvería a poner fin a un embarazo –nunca– ni trabajaría de nuevo en una clínica abortista. Si alguien a quien amo se enfrenta a un embarazo no planificado, me gustaría hacer lo mejor para ayudarla a encontrar una manera de mantener el embarazo y dar a ese bebé una oportunidad – ya sea por convertirse en un padre, u ofrecer al niño en adopción.

Hay demasiadas vidas inocentes próximas a ser eliminadas en nuestro país antes que tengan la oportunidad de tomar su primera bocanada de aire, y como nación deberíamos hacer lo mejor. Tenemos que hacerlo mejor. Tenemos que proporcionar los recursos reales para las mujeres embarazadas que afrontan un embarazo no planificado. Las mujeres y los niños de nuestro país merecen algo mejor. Después de todo, a veces las mejores cosas en la vida no son planificadas.

Feliz día de no-nacimiento, no-bebé. Te extraño todos los días. Amor y lágrimas, mamá”.