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Sandy, de 17 años, estaba aterrorizada, humillada y destrozada por lo que le había sucedido... había sido violada, y además, se había quedado embarazada. Su madre la obligó a abortar, como una forma de resolver "el problema", pero en el último momento decidió no seguir adelante con esta "solución". Tras dar a luz, Sandy abandonó a su hija Mónica en el hospital, pero al poco tiempo fue adoptada y creció totalmente ajena a su pasado turbulento. 

Hace unos años, conoció a su madre biológica y le contó el relato de su verdadera vida. "Cuando me encontré a mi madre biológica me dijo: 'Es increíble ver cómo algo tan hermoso ha salido de algo tan horrible' ". Mónica se dio cuenta de que ella, concebida en el horrible acto de violación, era realmente el "diamante en bruto" de su madre biológica: "Dios tomó el dolor más profundo de mi madre biológica y la convirtió en la más preciosa de las joyas".

Mónica, ahora casada y con tres hijos, se ha convertido en una defensora pública de los niños concebidos por violación, a los que llama pequeños diamantes en bruto. Solía estar en contra del aborto, "excepto en caso de violación", pero conocer a su madre y su verdadera historia le cambió totalmente de parecer, pues "mi vida no se diferencia en nada del resto de vidas, simplemente en la forma en que fui concebida".

"El aborto sólo añade más trauma al problema de la violación y hace que el niño sea víctima también, y, lamentablemente, por las propias manos de la madre". Mónica sostiene que las mujeres que quedan embarazadas por violación deben pensar en la nueva vida que florece dentro de ellas como su propio "diamante en bruto". "Aunque no sea un diamante durante el embarazo, hay que tener paciencia, brillará un poco más adelante (...) Las chicas de hoy en día no se creen lo fuertes que pueden llegar a ser".


Fuente: LifeSiteNews
Natalia López Moratalla (Granada, 1946) es docente, investigadora y divulgadora científica. Licenciada en Ciencias Químicas y Doctora en Ciencias Biológicas es, desde 1981, Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Valencia. Cuenta con cuarenta años de carrera docente en Bioquímica y participa en diversos Máster de Biociencias. Su atención a problemas que exigen un estudio interdisciplinar le ha llevado a otras disciplinas como la Biología teórica, la Bioética, y las Neurociencias. Gracias a su formación universitaria ha sido durante diez años Vicerrectora de la Universidad de Navarra.

En esta entrevista habla sobre cómo es visto el aborto desde estudios científicos recientes. Según Natalia, el aborto es dañino para la mujer además de que destruye una vida humana.

¿Usted está a favor o en contra del aborto?

Totalmente, en contra, porque científicamente se ha demostrado que la vida humana empieza con la concepción. El embarazo desarrolla en el cerebro de la madre un vínculo de apego con el bebé. La naturaleza la prepara para eso. Hay documentación científica del daño que sufre la mujer por un aborto.

¿Cuáles son los mayores traumas en una mujer cuando aborta?

Entre los psíquicos están el cambio de conducta ligado a la drogadicción y el suicidio. Una lesión cerebral, como la que sufren los veteranos de guerra o quienes han tenido un accidente dramático. La memoria emotiva queda bloqueada. Esto no le sucede a todas las mujeres, pero quienes lo llegan a padecer tienden a repetir el aborto porque debe volver al escenario una y otra vez. Terminan en el suicidio.

Toda mujer, incluso aquellas integrantes de grupos feministas, que ha abortado reconoce que es un trauma.

Resulta evidente que defender la vida en casos de violación, de peligro para la salud de la madre o de un niño con discapacidad grave no es nada fácil. Sin embargo, ¡esto no es una excusa! Te ofrecemos algunas maneras para abordar estos temas con honestidad y compasión:

     1. Escuchar. "A la gente no le importa cuánto sabes, hasta que saben cuánto te importan" Al tener una conversación sobre alguno de estos temas es importante para un momento a evaluar la situación: ¿quién te está haciendo la pregunta? ¿la pregunta surge de su propio dolor?... y con todo esto saber cómo orientar la respuesta.


     2. Darle al niño una visión positiva. Cuando una mujer piensa en su hijo, pueden surgir muchas imágenes negativas. Ante una violación se siente una fuerte repulsión hacia cualquier persona o cualquier cosa que les recuerde la violación, entre todo esto se encuentra el niño, pero es importante que estas mujeres sepan que estos niños pueden llegar a ser gente increíble, y casi siempre lo hacen (unos ejemplos... Rebecca Kiessling o Ryan Scott)

     3. Exponer la violencia del aborto. El aborto es la eliminación de un ser humano con el fin de un mayor bienestar. Miles de hombres y mujeres sufren el aborto: trastornos psicológicos, pesadillas, lágrimas continuas... el aborto no borra el dolor de la violación, sino que solo lo aumenta.
Muchas mujeres informan que continúan sufriendo el trauma del aborto mucho después de que el trauma de la violación se ha desvanecido. De hecho, el aborto por violación tiende a ser más traumático que el aborto "normal". 

     4. Compartir historias de esperanza. La esperanza nos conduce a través de los tiempos más oscuros. La historia de Minka Disbrow puede ser un ejempolo de coraje, fuerza y ​​fe. 

Nunca habrá una respuesta fácil frente a la pregunta de la violación y del aborto. En algunas situaciones será necesario hablar, mientras que en otras se necesitarán abrazos, lágrimas y silencio. A veces, nuestras mejores intenciones parecerán críticas y arrogantes. Pero debemos seguir adelante aun siendo incomprendidos.