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¡Preparando el nuevo Día Internacional del Síndrome de Down! Porque todos y ninguno tenemos necesidades especiales...
Perdido en mitad de Colombia, el pequeño municipio de Santo Domingo de Antioquía no pasa desapercibido... toda la montaña acoge en su "seno" a una gigantesca escultura feto.
El artista Debian Monsalve describió su magnífica escultura en la pared de una montaña como “un homenaje a la vida (...) Fue como una forma de simbolizar todo ese proceso que a nosotros nos tocó vivir… Ahora creo que hay otra esperanza, a pesar de las dificultades que pasamos”.
Esta gran "montaña embarazada" de gran formato ha causado un gran revuelo en las redes sociales y se ha convertido en un atractivo turístico.
“No podemos callarnos, ni silenciarnos. Yo disfruté mucho haciendo esa obra porque abarca también un mensaje muy universal sobre la vida… un mensaje para defender la vida desde su principio hasta su final y que no vale la pena desistir simplemente por los prejuicios del mundo o por las críticas del mundo. Es simplemente tener fuerza, ser valiente y arriesgarse a sostener tu pensamiento, tus ideas (...) nosotros en Colombia hablamos de la paz, pero la paz no solamente es la mesa [de negociación] con la guerrilla, yo creo que la paz también comienza por valorar y aceptar la vida”.
Fuente: Aciprensa
A pesar de que el emocionado con Batman era el marido, la idea fue de la esposa... ¡y qué idea más simpática! (de hecho ya están planeando la siguiente sesión... ¿con qué nos sorprenderán?)
Fuente: popsugar.com
Fuente: popsugar.com
"Cuando empecé mi blog admití que, aunque la gente suele admirar mi optimismo, no siempre estoy en una nube de positividad. Lucho. Tengo días en los que la realidad de los últimos cinco meses coge peso o la incertidumbre del futuro aparece desalentadora. Me animé a mí misma a escribir sobre nuestro viaje, de forma abierta y honesta, incluyendo también los momentos difíciles - aquellos momentos, días o semanas en que las emociones golpearon con fuerza. Algunos podrían preguntarse por qué escribía y compartía esos momentos con la gente. ¿Por qué me abría a ese nivel de vulnerabilidad, especialmente cuando aquellos que me conocen saben cómo valoro mi independencia y mi fuerza?
En los primeros días de vida de mi hijo Kaleb y su diagnóstico de síndrome de Down tuve muchas emociones de las que se avergoncé: ¿Qué persona cariñosa sería capaz de tener estos sentimientos? Eran sentimientos que ni siquiera podía transmitirle a mi marido, TJ, que se ocupó de los problemas de salud y del diagnóstico de Kaleb mucho más rápido que yo.
Estuve leyendo historias de otras madres que habían recibido un diagnóstico de síndrome de Down que me ayudaron a perdonarme por tener esos sentimientos. En estos relatos las madres admitían los sentimientos que experimentaban y el tiempo habían tardado en asimilar la situación. Me ayudó a saber que no estaba sola en estos sentimientos iniciales y que, aunque no podía ver más allá de mis sentimientos actuales, había esperanza por delante. Así que si admitiendo mis momentos de debilidad y mis luchas puedo ayudar a un padre que ha recibido un diagnóstico que no se esperaba, entonces con mucho gusto compartiré mis experiencias.
Puedo decir sinceramente que cada vez he experimentado menos sentimientos de frustración, tristeza y celos de los demás, tal como otros que habían viajado por este camino me dijeron que iba a suceder. Pero esta semana tuve uno de los días más difíciles que había experimentado en mucho tiempo. Los martes son mis días para ir a Oklahoma Wesleyan University, impartir mis clases y llevar a nuestro otro hijo, Kaden, a la guardería mientras TJ trabaja desde casa y se preocupa por Kaleb. Mientras salía de dejar a Kaden me vino uno de estos momentos... al pasar por la guardería, me asaltó el pensamiento de cuán diferentes habrían sido las cosas si hubiese podido dejar a Kaleb en esa misma habitación. Me detuve un momento y miré por la ventana pensando que mirando a través de ella lo vería moverse, jugar o dormir con los otros niños. Podía imaginarlo allí con su cabecita, esas mejillas rechonchas y esos grandes ojos en la habitación. Por el contrario, estaba en casa, con su sistema inmune debilitado, oxígeno, tubo de alimentación y monitor. El pensamiento me golpeó duramente, y luché para ver a través de mis lágrimas mientras seguía caminando.
Esos sentimientos de que la vida era injusta me acompañaron al campus y intenté alejarme de ellos. Poco después recibí una llamada de TJ diciéndome que nuestro seguro de salud no cubría todo lo que habíamos pensado. Con los torneos de golf que TJ había comenzando nos habíamos organizado para que él se fuera los martes y una enfermera vienese esos días. Una semana antes del día en que esto estaba programado, descubrimos que no podríamos permitirnos seguir con nuestro plan.
Cuando me metí en la cama esa noche y cerré los ojos, la imagen de Kaleb en la guardería volvió. En medio de las emociones del día, no había podido ver lo que estaba empezando a entender en la quietud de la noche. El síndrome de Down y la prematuridad con la que había estado tan frustrada eran simplemente una parte de Kaleb. Ese cromosoma extra era una parte de esas mejillas irresistiblemente besables y los hermosos ojos que tanto amo. Ese cromosoma adicional se puede encontrar en las pequeñas manos que le gusta poner en mi cara o cuello para tranquilizarse a sí mismo... todavía lo estoy sintiendo. Podría estar frustrado todo lo que quería que tuviera, pero si no fuera por su nacimiento prematuro, puede que ni siquiera hubiese estado aquí con nosotros. La sola idea de esto es insoportable ya que ya no puedo imaginar mi mundo sin Kaleb dentro de él. Podríamos centrarnos en ese cromosoma extra que puede traer obstáculos adicionales, pero Kaleb sigue demostrando que está escribiendo su propio libro de reglas. Muestra su lucha por vivir desde el momento en que nació.
Entonces me acordé del libro de Amy Julia Becker, "Un regalo bueno y perfecto", donde se refiere a las discusiones con su esposo a la pregunta: "Si pudieras, ¿quitarías ese cromosoma extra?" Al comienzo la respuesta era un sí. Pero a medida que su hija Penny crecía, no estaba tan segura, y luego se convirtió en un no. Se convirtió en un no porque ese cromosoma extra era una parte de ella. Si se le quitase, ¿qué partes de Penny podrían haber desaparecido también? ¿Cambiaría su sonrisa o su risa?
Todavía no he llegado a la parte en la que digo que no quitaría el cromosoma extra si pudiera. Puedo, sin embargo, decirte que ya me encuentro preguntándome si ese cromosoma extra ya ha desaparecido, pues no sé hasta qué punto cambiaría al bebé que me ha capturado el corazón y continúa sorprendiéndome con su fuerza y vitalidad.
Soy humana y sé que seguiré poniendo remiendos en los sentimientos que se despierten en mí. Habrá momentos en que oiré hablar de amigos que tuvieron un embarazo y un parto aparentemente perfectos y me darán una punzada de envidia. Voy a ver amigos con sus hijos y a escucharlos ir haciendo malabarismos con todas sus actividades, fiestas, etc. En vez de eso, intentaré dar gracias a Dios por ellos y sus hijos mientras le doy gracias por mis dos hijos. Aunque admito que a veces tengo momentos de celos cuando la vida se vuelve un poco difícil, no cambiaría a nuestra familia por nada.
Miro hacia atrás y veo dos versiones de mí misma: la persona que era antes de este viaje y la persona en la que me he convertido después. Podemos tener nuevas rutinas en la hora de acostarse que la mayoría no tienen, como el carro con el equipo médico que movemos de una habitación a otra mientras trasladamos a Kaleb, alimentándolo a través de un tubo o manteniendo un registro de sus medicamentos diarios. Sin embargo, ha abierto nuestra familia a comunidades distintas, como las personas con necesidades especiales, que quizás no habríamos conocido.
Claro, no es el viaje que esperaba, pero me acostaré en mi cama y me quedaré dormida escuchando el compresor de oxígeno que ayuda a Kaleb, y daré gracias a Dios por mis dos hijos con los que hemos sido bendecidos, con cromosoma extra y todo.
Fuente: The Kaleb mom's blog
De manos de unos experimentados padres (y con algo de espíritu científico) vienen una serie de viñetas cómicas que recogen la "ciencia" de la paternidad... ¡seguro que te sientes identificado y te arrancan una sonrisa! Y si te han sabido a poco, puedes ver muchas más en su página web.
El nacimiento prematuro es un tema de preocupación frecuente para una familia, por este motivo, una asociación australiana llamada L´il Aussie Prems Fundation ha lanzado una campaña viral en las redes sociales... ¡el antes y el después de estos niños prematuros!
Esta organización, además de prestar una ayuda psicológica y económica a estas familias, invita a compartir en las redes sociales fotografías de estos niños llevando ellos mismos otra fotografía de su nacimiento prematuro. Todo con un lema claro: "Da un paso adelante por los prematuros".
Si te encuentras en esta situación, igual podrías aportar tu granito de arena para ayudar a desterrar estos miedos, ¡gracias!
Aquí puedes ver muchas más fotos... ¡súper recomendables!
Fuente: La Información
Con 28 años, la vida de Ana Cecilia se convirtió en una lucha por la supervivencia contra el cáncer... pero, eso sí, una batalla llena de alegría y valentía: ¡nada menos que hacerle frente bailando!
Y en esos años no encontró mejor escenario que el propio Instituto de Enfermedades Neoplásicas, que durante un buen tiempo se convirtió en su casa. "Al mes de mi primera operación bailé y bailé. El mejor escenario fue la sala del hospital. Al año siguiente tuve como pareja a mi doctor. Así le declaré la batalla al cáncer. Luego tuve varias presentaciones gracias a mis compañeras de habitación."
Esta etapa "distinta" en su vida le llevó a establecer su propia academia de marinera norteña en el país (baile típico en esa zona de Perú) y a demostrar que se puede hacer frente al cáncer de una forma llena de optimismo. Su lucha, además de derrochar elegancia, ha ayudado a aumentar la conciencia de las mujeres respecto a la prevención de este tipo de cáncer y a un mejor autocuidado.
Fuente: Aleteia.org
Aaron y Amy Vawter estaban esperando ansiosamente la llegada de su segundo paquete de alegría... pero la ecografía de rutina de las 20 semanas reveló un gran problema en el corazón del bebe: solo tenía tres cámaras (en vez de cuatro que tiene un corazón normal) y estaba subdesarrollado, y, por si fuese poco, a esto se le sumaba un diagnóstico de síndrome de Down.
"Si solo fuese el problema cardiaco, podría intentar corregirse (...) pero con la combinación de problemas, no había nada que hacer", contaba Amy. "Usted es joven, puede intentarlo de nuevo, no hay razón para continuar con el embarazo", fue la respuesta de los médicos, "no deje que su marido influya en su decisión, si hace falta nos lo llevamos arriba y hoy mismo hacemos el aborto". La respuesta fue inmediata y tajante, "No", continuarían hasta el final con el embarazo.
Contaban en su blog: "Durante las siguientes semanas llorábamos y rezábamos, finalmente aceptamos la situación. Nos sentíamos como si ya hubiésemos perdido a nuestro hijo, sin embargo, aún anhelábamos retenerlo. Mi marido me dijo, 'Si tan solo sabe como de amado es, eso ya será suficiente'. El apoyo de nuestra familia y amigos también fue una poderosa ayuda".
A pesar del mal pronóstico y la falta de esperanza, el embarazo continuó... y las ecografías mostraron que los problemas con los riñones y el cerebro del bebé habían mejorado, incluso el lado izquierdo de su corazón se había compensado. Esto mejoraba notablemente sus posibilidades de éxito en la cirugía, pero aún había que esperar.
Sin embargo, la frecuencia cardiaca empezó a caer y se vio necesario realizar una cesárea de emergencia. Todavía el corazón era demasiado pequeño y la cirugía no podría arreglar nada. Así, el matrimonio optó por cuidar al bebe en su casa. El pequeño pasó sus primeros meses de vida entre tubos de oxígeno y alimentación.
A los cuatro meses de edad empezó a activarse, y a los seis meses tocaba revisión. "Los médicos estaban asombrados, el cardiólogo decía 'A veces hablamos de milagros en un sentido informal, pero este es un verdadero milagro... nunca hemos visto crecer y repararse un corazón de esta manera' ". Y a partir de entonces, empezó a ganar peso y a activarse.
Ahora Mateo (que significa regalo de Dios) tiene siete años y es un niño totalmente normal. Le encantan los animales, los automóviles, mirar libros, cuidar de su hermana... y todo con un corazón prácticamente sano. "Quién iba a pensar dónde estábamos hace seis años, parece que la vida ha sido diferente. ¡Está sano, feliz, activo y divertido! "
Esta maravillosa historia se está difundiendo a lo largo y ancho de todo el orbe y mostrando a todo el mundo que cada vida tiene un valor infinito. "Esperamos que las personas que lean su historia vean el síndrome de Down de forma diferente (...) Puede que no sea lo que esperabas, pero es hermoso. No siempre es fácil, pero siempre vale la pena".
Fuente: Life Site News
Decenas de madres sacan adelante cada día además de a sus propios hijos, un blog, una cuenta de Instagram y otra de Facebook. Son las “madres blogueras” o “#instamamis” como se las conoce en las redes sociales y suman miles de seguidores.
Muchas de éstas “líderes de opinión” quieren ser un canal para llegar a todas esas jóvenes que se han quedado embarazadas y se plantean abortar o que no tienen recursospara sacar adelante a su bebé. “Queremos que conozcan las necesidades de las mamás más vulnerables y lo den a conocer a la opinión pública”, explica la responsable de eventos de Redmadre, Ivana Carrero, al tiempo que añade que estas ‘instamamis’ pueden ser una forma de llegar a tantas madres primerizas que necesitan ayuda, más aún en estos momentos en que el Gobierno “no da ningún tipo de ayuda”.
Una de estas madres blogueras es Lidia Bedman, con 56.900 seguidores en Instagram y más de 2.600 publicaciones en la red social de fotografías. Tiene dos hijos, es autónoma, alimenta sus redes sociales mientras los niños duermen y no cambia unos tacones por nada. En su cuenta de Instagram, @lidiabedman, se puede encontrar desde fotos de sus embarazos hasta instantáneas de sus hijos durmiendo, desayunando, paseando o jugando. Así, lo que empezó como una cuenta en la que la protagonista eran ella y sus ‘outfits’, se convirtió en otra donde el foco pasó a centrarse en los niños y donde otras madres y también padres, aunque en minoría, le preguntan dudas y comparten historias. “Las redes sociales sirven para unir y aprender”, asegura a Europa Press.
Pero no solo están las "#instamamis"... no te pierdas el siguiente artículo, ¡descubriremos a los "#instapapis"!
Fuente: Actual
¿Qué es ser mamá? Esta madre dibujante, con mucha frescura y gracia, muestra cómo es su día a día...
Tras tres años de protestas en topless y un activismo radical, la fundadora de Femen en Brasil y uno de los principales símbolos del feminismo extremismo, Sara Winter, da un giro de 360 grados a su vida. Ahora, madre de un niño de seis meses, plantea la lucha a favor de la mujer desde una perspectiva totalmente distinta, defendiendo la familia, la maternidad, la compresión y el amor mutuo entre un hombre y una mujer.
Recogiendo toda su experiencia de estos años en el movimiento feminista y como deconstruye a la mujer, ha escrito un libro titulado “¡Perra, no! Siete veces fui traicionada por el feminismo” donde muestra la cruda realidad de esta ideología.
¿Cómo era su vida antes de introducirse en el mundo feminista?
Cuando yo era una niña y adolescente sufrí abusos físicos y psíquicos por parte de uno de mis hermanos que es adicto a las drogas.
¿Cómo entró en contacto con Femen? ¿Qué le llevó a unirse a este movimiento feminista?
Un día conocí Femen en las noticias. Era la primera vez que oía hablar del feminismo y me encantó la idea de poder unirme a la causa de las mujeres que luchan por sus derechos.
A los diecinueve años, con el fin de estructurar una célula del grupo radical Femen en Brasil, viajó a la ciudad de Kiev para recibir instrucción. ¿Qué tipo de formación recibió?
Básicamente aprendí cómo hacer que una protesta tuviera éxito. Aprendí a componer gritos de guerra, lanzar consignas y a ser "pegajosa", para no salir de la mente de las personas. También aprendí cómo moverme y comportarme para lograr mantenernos más tiempo en la protesta cuando la policía trata de detenernos.
¿Por qué es un movimiento tan seductor y con tanto poder de atracción?
Porque la propaganda que hace el movimiento es hermosa. Sería muy bonito si el feminismo fuese realmente igual a la propaganda que hace de sí mismo: mi cuerpo, mis reglas, todas las mujeres son fuertes, son guerreras, están preparadas para todo. Luchamos contra la violencia machista, estamos a favor de poner fin a la violación. Cualquier buen ciudadano está a favor de todas estas cosas, pero el feminismo es una manera sensacionalista y exagerada de actuar que afecta especialmente a las adolescentes.
¿Cómo lo definiría una vez que lo ha conocido desde dentro? ¿Qué hizo que este movimiento fuese decepcionante para usted?
Lo definiría como el odio, la histeria, la mentira y la seducción. Odio porque no hay tolerancia para cualquier persona que no esté de acuerdo al 100% con las directrices. Histeria porque todos y cada uno de los actos son una falta de respeto: están destrozando iglesias, abusando sexualmente dentro de estos actos, consumiendo drogas… Mentira porque engaña a las más jóvenes diciendo que el feminismo es algo fresco y revolucionario. Y seducción, ya que da la idea de que el feminismo puede ayudar, pero cuando tratas con él te das cuenta de que no que se acerca a esto.
Es el movimiento más intolerante que he conocido en mi vida. Sólo es compatible con mujeres que siguen un denominador específico; tienen que deconstruir su estética, sus creencias, su orientación sexual, su posición política.
Solo les preocupa hablar de temas discursivos, de pura teoría. Están más preocupadas por los travestis que por las mujeres reales. Realmente no muestran ninguna preocupación por una mujer que ha sido violada, tienen muchos prejuicios con las mujeres con sobrepeso que quieren convertirse en activistas… son cosas que no se dicen en voz alta.
Mienten mucho, por ejemplo sobre la procedencia de la financiación. Muchas ONGs globales e internacionales están financiando a los colectivos feministas para que protesten a favor del aborto. Más que una ideología, el feminismo es un puro negocio.
¿Cuál fue el factor desencadenante de su cambio de vida y postura frente al feminismo? ¿Cómo afectó la nueva vida que crecía en su interior?
Creo que el amor siempre gana. El embarazo me hizo pararme y pensar: “¿y ahora qué? Siento que la vida que crece dentro de mí, tanto en el alma como en cuerpo. No puedo continuar odiando a los hombres, no importa cuántos de ellos me hayan hecho daño, debo que buscar tratamiento psicológico para abordar esta cuestión".
Creo en la misandria como enfermedad y quería tratarla. Después de mucho tiempo sin ninguna esperanza de llegar a una relación, me encontré con mi actual novio y estoy muy feliz. Había sufrido tanta violencia por parte de muchos hombres que llegué a pensar que ya no había varones que trataran a sus mujeres como verdaderas princesas, con amor, afecto, respeto y dedicación. Estoy muy agradecida a Dios y a la vida por haberlo puesto en mi camino, junto a mi hijo, y por lo que se preocupa por mí y me ama.
¿Qué denuncia en su libro “¡Perra, no! Siete veces fui traicionada por el feminismo”? ¿Se arrepiente de haber formado parte de esta ideología?
Sólo quise escribir sobre las terribles situaciones que viví dentro del feminismo, como orgías, drogas, amenazas…
De algunas protestas sí me arrepiento. Una vez destrozamos una tienda entera, y lo lamento mucho porque estoy en contra de la violencia; en otras ocasiones he atacado abiertamente a los cristianos. Hice un video pidiendo perdón a todos los cristianos, porque me di cuenta de que ofender a la gente, a otras razas, creencias y etnias no era la manera de conseguir lo que quería.
Pero, en general, no me arrepiento, porque ahora tengo toda esa experiencia para poder alertar a las jóvenes que se ven atraídas por esta ideología engañosa. Les puedo decir que no van a sacar nada bueno dentro del feminismo, que tendrán trastornos mentales, como depresión y ansiedad. Les diría que son una especie de mafia. Te persiguen y te amenazan si no estás de acuerdo al 100% con su agenda.
Su decisión a tenido distinta aceptación, ¿cómo ha reaccionado la gente?
Ahora gusto mucho más a la gente, especialmente a los cristianos, nunca pensé que me perdonarían. Todos los días recibo muchos mensajes a través de las redes sociales que dicen: “Ahora sí que representa a la mujer brasileña". Me he dado cuenta de que era mi activismo lo que avergonzaba a la mayoría de las mujeres, no quieren ser representadas por una loca, histérica, gritando desnuda a favor del aborto. Quieren una mujer que represente intereses como el de la salud de la mujer, la educación…
Por otro lado, también estoy sufriendo una gran persecución, porque sé todo lo que hay en el interior de este movimiento y que ahora estoy contando. Tengo mucho más miedo ahora que antes. Nunca pensé que tendría miedo de personas que dicen que van a proteger a las mujeres.
¿Qué proyectos tiene para continuar defendiendo los derechos de la mujer y la vida?
Me gustaría escribir un nuevo libro sobre experiencias feministas anteriores. También quiero entrar en política, es el sueño que tengo desde la infancia. Quiero combatir la violencia contra las mujeres y proponer mejoras en la salud y la educación. Sé que la política puede lograr algo de una manera sustancialmente mejor que manifestarse en la calle con los pechos al aire.

















































