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¡Preparando el nuevo Día Internacional del Síndrome de Down! Porque todos y ninguno tenemos necesidades especiales...


"Cuando empecé mi blog admití que, aunque la gente suele admirar mi optimismo, no siempre estoy en una nube de positividad. Lucho. Tengo días en los que la realidad de los últimos cinco meses coge peso o la incertidumbre del futuro aparece desalentadora. Me animé a mí misma a escribir sobre nuestro viaje, de forma abierta y honesta, incluyendo también los momentos difíciles - aquellos momentos, días o semanas en que las emociones golpearon con fuerza. Algunos podrían preguntarse por qué escribía y compartía esos momentos con la gente. ¿Por qué me abría a ese nivel de vulnerabilidad, especialmente cuando aquellos que me conocen saben cómo valoro mi independencia y mi fuerza?


En los primeros días de vida de mi hijo Kaleb y su diagnóstico de síndrome de Down tuve muchas emociones de las que se avergoncé: ¿Qué persona cariñosa sería capaz de tener estos sentimientos? Eran sentimientos que ni siquiera podía transmitirle a mi marido, TJ, que se ocupó de los problemas de salud y del diagnóstico de Kaleb mucho más rápido que yo.

Estuve leyendo historias de otras madres que habían recibido un diagnóstico de síndrome de Down que me ayudaron a perdonarme por tener esos sentimientos. En estos relatos las madres admitían los sentimientos que experimentaban y el tiempo habían tardado en asimilar la situación. Me ayudó a saber que no estaba sola en estos sentimientos iniciales y que, aunque no podía ver más allá de mis sentimientos actuales, había esperanza por delante. Así que si admitiendo mis momentos de debilidad y mis luchas puedo ayudar a un padre que ha recibido un diagnóstico que no se esperaba, entonces con mucho gusto compartiré mis experiencias.

Puedo decir sinceramente que cada vez he experimentado menos sentimientos de frustración, tristeza y celos de los demás, tal como otros que habían viajado por este camino me dijeron que iba a suceder. Pero esta semana tuve uno de los días más difíciles que había experimentado en mucho tiempo. Los martes son mis días para ir a Oklahoma Wesleyan University, impartir mis clases y llevar a nuestro otro hijo, Kaden, a la guardería mientras TJ trabaja desde casa y se preocupa por Kaleb. Mientras salía de dejar a Kaden me vino uno de estos momentos... al pasar por la guardería, me asaltó el pensamiento de cuán diferentes habrían sido las cosas si hubiese podido dejar a Kaleb en esa misma habitación. Me detuve un momento y miré por la ventana pensando que mirando a través de ella lo vería moverse, jugar o dormir con los otros niños. Podía imaginarlo allí con su cabecita, esas mejillas rechonchas y esos grandes ojos en la habitación. Por el contrario, estaba en casa, con su sistema inmune debilitado, oxígeno, tubo de alimentación y monitor. El pensamiento me golpeó duramente, y luché para ver a través de mis lágrimas mientras seguía caminando.

Esos sentimientos de que la vida era injusta me acompañaron al campus y intenté alejarme de ellos. Poco después recibí una llamada de TJ diciéndome que nuestro seguro de salud no cubría todo lo que habíamos pensado. Con los torneos de golf que TJ había comenzando nos habíamos organizado para que él se fuera los martes y una enfermera vienese esos días. Una semana antes del día en que esto estaba programado, descubrimos que no podríamos permitirnos seguir con nuestro plan.

Cuando me metí en la cama esa noche y cerré los ojos, la imagen de Kaleb en la guardería volvió. En medio de las emociones del día, no había podido ver lo que estaba empezando a entender en la quietud de la noche. El síndrome de Down y la prematuridad con la que había estado tan frustrada eran simplemente una parte de Kaleb. Ese cromosoma extra era una parte de esas mejillas irresistiblemente besables y los hermosos ojos que tanto amo. Ese cromosoma adicional se puede encontrar en las pequeñas manos que le gusta poner en mi cara o cuello para tranquilizarse a sí mismo... todavía lo estoy sintiendo. Podría estar frustrado todo lo que quería que tuviera, pero si no fuera por su nacimiento prematuro, puede que ni siquiera hubiese estado aquí con nosotros. La sola idea de esto es insoportable ya que ya no puedo imaginar mi mundo sin Kaleb dentro de él. Podríamos centrarnos en ese cromosoma extra que puede traer obstáculos adicionales, pero Kaleb sigue demostrando que está escribiendo su propio libro de reglas. Muestra su lucha por vivir desde el momento en que nació.


Entonces me acordé del libro de Amy Julia Becker, "Un regalo bueno y perfecto", donde se refiere a las discusiones con su esposo a la pregunta: "Si pudieras, ¿quitarías ese cromosoma extra?" Al comienzo la respuesta era un sí. Pero a medida que su hija Penny crecía, no estaba tan segura, y luego se convirtió en un no. Se convirtió en un no porque ese cromosoma extra era una parte de ella. Si se le quitase, ¿qué partes de Penny podrían haber desaparecido también? ¿Cambiaría su sonrisa o su risa?

Todavía no he llegado a la parte en la que digo que no quitaría el cromosoma extra si pudiera. Puedo, sin embargo, decirte que ya me encuentro preguntándome si ese cromosoma extra ya ha desaparecido, pues no sé hasta qué punto cambiaría al bebé que me ha capturado el corazón y continúa sorprendiéndome con su fuerza y ​​vitalidad.

Soy humana y sé que seguiré poniendo remiendos en los sentimientos que se despierten en mí. Habrá momentos en que oiré hablar de amigos que tuvieron un embarazo y un parto aparentemente perfectos y me darán una punzada de envidia. Voy a ver amigos con sus hijos y a escucharlos ir haciendo malabarismos con todas sus actividades, fiestas, etc. En vez de eso, intentaré dar gracias a Dios por ellos y sus hijos mientras le doy gracias por mis dos hijos. Aunque admito que a veces tengo momentos de celos cuando la vida se vuelve un poco difícil, no cambiaría a nuestra familia por nada.

Miro hacia atrás y veo dos versiones de mí misma: la persona que era antes de este viaje y la persona en la que me he convertido después. Podemos tener nuevas rutinas en la hora de acostarse que la mayoría no tienen, como el carro con el equipo médico que movemos de una habitación a otra mientras trasladamos a Kaleb, alimentándolo a través de un tubo o manteniendo un registro de sus medicamentos diarios. Sin embargo, ha abierto nuestra familia a comunidades distintas, como las personas con necesidades especiales, que quizás no habríamos conocido.

Claro, no es el viaje que esperaba, pero me acostaré en mi cama y me quedaré dormida escuchando el compresor de oxígeno que ayuda a Kaleb, y daré gracias a Dios por mis dos hijos con los que hemos sido bendecidos, con cromosoma extra y todo.


En el Polígono San Pablo, un barrio situado al norte de Sevilla, no se oye el eco de la Feria de Abril pero de la sede de la asociación salen mujeres con el trajes de flamenca en las manos. 

“Llegué aquí porque una amiga italiana me dijo que encontró aquí su traje y que son mucho más baratos. Además, al llegar, he descubierto que con lo que pague se ayudará a mujeres que están pasando por un embarazo complicado, lo que me parece algo genial, porque así puedo ayudar a las futuras madres”, explica una joven italiana estudiante de Derecho.

flamenco provida

Más de 500 trajes, donados por vecinas de Sevilla o por empresas, esperan una nueva dueña. Los hay de segunda mano, pero también nuevos. De la venta depende, en buen número, el mantenimiento de la acción que desarrolla la fundación Redmadre. “Sin ellos no sé lo que habría sido de mí”, dice Rosa. “Me han dado la fuerza que necesitaba para salir de la situación. Me han dado apoyo económico, anímico… y a mi hijo no le falta nada”.

“El mercadillo supone un aporte económico importante gracias al que logramos asumir los gastos”, explica la presidenta de esta asociación en Sevilla. “Además es un derroche de generosidad por parte de la gente que nos dona, porque somos consciente de lo que supone desprenderse de un traje de flamenca y eso entraña mucho valor”.


Fuente: El Español
Robb Scott es de esas personas anónimas que un día internet convierte en símbolos efímeros, icono de una lucha eterna contra la ignorancia sobre el síndrome de Down. Este hombre, un ilustrador canadiense de 41 años, se ha convertido en una celebridad después de que el pasado 20 de febrero grabara un vídeo en el que explica qué es esta anomalía congénita. "Es lo mejor que me ha pasado en la vida", resume. Robb tiene un hijo con este trastorno genético, Turner, de 5 años.


El vídeo lo grabó después de observar una escena protagonizada por un padre y sus hijos en un videoclub que le revolvió por dentro. Uno de los niños, curioseando entre los filmes de la tienda, escogió una película protagonizada por un hombre con síndrome de Down. El menor, tras leer la sinopsis, preguntó a su padre: "¿Qué es el síndrome de Down?". "Una enfermedad de no saber nada", contestó su progenitor. Robb no reaccionó a pesar de que una voz en su cabeza le empujaba a hacerlo. "Y no lo hice", lamenta. "Dejé que la ignorancia creciera en una nueva generación. Y fallé a mi hijo".

"No es una enfermedad. Ni siquiera una discapacidad", pensó Robb en el videoclub, pero se bloqueó, necesitaba rectificar y grabó un mensaje que ya han visto más de un millón de personas en su página de Facebook. Para el canadiense la experiencia de convivir con un hijo con esta anomalía congénita es "una de las cosas más bonitas que me ha pasado en la vida (...) Es divertido, brillante, fascinante, amable, amoroso... Las personas con síndrome de Down son grandes profesores".


Fuente: El Periódico
Aaron y Amy Vawter estaban esperando ansiosamente la llegada de su segundo paquete de alegría... pero la ecografía de rutina de las 20 semanas reveló un gran problema en el corazón del bebe: solo tenía tres cámaras (en vez de cuatro que tiene un corazón normal) y estaba subdesarrollado, y, por si fuese poco, a esto se le sumaba un diagnóstico de síndrome de Down.


"Si solo fuese el problema cardiaco, podría intentar corregirse (...) pero con la combinación de problemas, no había nada que hacer", contaba Amy. "Usted es joven, puede intentarlo de nuevo, no hay razón para continuar con el embarazo", fue la respuesta de los médicos, "no deje que su marido influya en su decisión, si hace falta nos lo llevamos arriba y hoy mismo hacemos el aborto". La respuesta fue inmediata y tajante, "No", continuarían hasta el final con el embarazo. 

Contaban en su blog: "Durante las siguientes semanas llorábamos y rezábamos, finalmente aceptamos la situación. Nos sentíamos como si ya hubiésemos perdido a nuestro hijo, sin embargo, aún anhelábamos retenerlo. Mi marido me dijo, 'Si tan solo sabe como de amado es, eso ya será suficiente'. El apoyo de nuestra familia y amigos también fue una poderosa ayuda".

A pesar del mal pronóstico y la falta de esperanza, el embarazo continuó... y las ecografías mostraron que los problemas con los riñones y el cerebro del bebé habían mejorado, incluso el lado izquierdo de su corazón se había compensado. Esto mejoraba notablemente sus posibilidades de éxito en la cirugía, pero aún había que esperar. 

Sin embargo, la frecuencia cardiaca empezó a caer y se vio necesario realizar una cesárea de emergencia. Todavía el corazón era demasiado pequeño y la cirugía no podría arreglar nada. Así, el matrimonio optó por cuidar al bebe en su casa. El pequeño pasó sus primeros meses de vida entre tubos de oxígeno y alimentación. 

A los cuatro meses de edad empezó a activarse, y a los seis meses tocaba revisión. "Los médicos estaban asombrados, el cardiólogo decía 'A veces hablamos de milagros en un sentido informal, pero este es un verdadero milagro... nunca hemos visto crecer y repararse un corazón de esta manera' ". Y a partir de entonces, empezó a ganar peso y a activarse.


Ahora Mateo (que significa regalo de Dios) tiene siete años y es un niño totalmente normal. Le encantan los animales, los automóviles, mirar libros, cuidar de su hermana... y todo con un corazón prácticamente sano. "Quién iba a pensar dónde estábamos hace seis años, parece que la vida ha sido diferente. ¡Está sano, feliz, activo y divertido! "

Esta maravillosa historia se está difundiendo a lo largo y ancho de todo el orbe y mostrando a todo el mundo que cada vida tiene un valor infinito. "Esperamos que las personas que lean su historia vean el síndrome de Down de forma diferente (...) Puede que no sea lo que esperabas, pero es hermoso. No siempre es fácil, pero siempre vale la pena".


Ana María Montero es una de las presentadoras estrella de la CNN en español. Se incorporó a la cadena en 1997 y por el plató de su programa en Hollywood, Escenario, pasaron durante años las principales figuras mundiales del cine y la música. Recientemente ha hecho un paréntesis en su carrera para cuidar de su familia.

"En mi última escapada a Europa, necesitaba darle un abrazo a Ana María después de varios años de no vernos, mamá coraje de sus dos tesoros más preciados: el torbellino de Isabella, y la muñequita, toda sonrisotas, de Madlaina, que nació con síndrome de Down hace poco más de un año", introduce Nuno en su blog: "Salimos a cenar solas por la noche para recordar viejos tiempos. Apenas pudimos contener las lágrimas cuando conversamos acerca de ciertas profundidades insondables de la vida, especialmente al recordar los momentos del difícil embarazo que vivió a causa de esa niña por la que casi nadie apostaba que llegaría a ver la luz, que batalló en su vientre desde el quinto mes por mantenerse viva, a quien al nacer su mamá decidió bautizar con un segundo nombre: Valentina, para poder decirle así al referirse a ella: Madlaina La Valiente".

Tienes dos hijas como dos soles… ¿Qué ha significado para ti la maternidad? ¿Qué has aprendido de ella?

¡Uff! Por donde empiezo… Sí, son mis soles, en eso tienes razón. Cuando tengo días (y los tengo) en que no entiendo nada y cuestiono todo, sólo tengo que fijarme en ellas y es como si se me aclarara la vista…


He aprendido, desde luego, lo que significa tener paciencia. Y estar presente, no sólo físicamente, sino mentalmente: desde que nace tu primer hijo, eres mamá 24 horas al día, no es como que puedas desconectar y decir ¡ya! basta por hoy, no, tus hijos te necesitan… Sobre todo, cuando son tan pequeñas como las mías.

Aprendes a ser más creativa: te conviertes en la “crisis manager number one” mientras tratas de mantener el tipo con una sonrisa… Y creo, de manera egoísta, que estoy aprendiendo a verme como me ven ellas y a amarme a mí misma como ellas lo hacen: de manera incondicional.

Ser mamá, ¿siempre lo soñaste?

La maternidad para mí es un camino que siempre soñé que caminaría. Al principio, pensé que lo viviría más joven… Es decir, que con veinticinco años ya estaría casada y tendría tres hijos, pero fue como si Dios me hubiese tomado de la mano y me hubiese dicho no, todavía no. Primero nos vamos por aquí. Y me llevo a CNN en español, donde en lugar de ser esposa y mamá joven, me convertí en presentadora de televisión.

En ese pequeño desvío, ja ja, pasaron veinte años, pero al final pude retomar mi sueño y creo que con mucha más sabiduría y experiencia que la que hubiera podido aportar que cuando tenia veinte… Y, realmente, es la faceta que a mí en lo personal me faltaba para poder seguir realizándome en la vida. Todo lo que he aprendido con mis hijas y todo lo que seguiré aprendiendo, me ayuda a seguir creciendo como ser humano y, ¡ensanchándome cada vez más el corazón!

¿Se parece la maternidad a lo que imaginabas de niña?

No, nunca me hubiese podido imaginar lo que me esperaba. Es imposible hacerlo hasta que lo vives. ¡Eres responsable de la vida de otro ser humano! Es una gravedad que jamás podrías imaginarte cuando jugabas a las muñecas. Pero eso sí, tampoco el impresionante sentimiento que te produce verlas aprender algo nuevo, sonreír, crecer día a día… El poder llegar a querer tanto a una persona, eso nunca me lo imaginé. Es duro a veces, sacrificado siempre, pero también divertido y enriquecedor.

Madlaina Valentina es toda sonrisas y amor...

Sí, lo es… Es una niña muy cariñosa, mimosa, tranquila… Y que duerme bien. ¡Eso también contribuye mucho a que sea feliz! –exclama riendo-. La queremos a rabiar y me gustaría pensar que eso ella lo refleja también.

Cuando el médico te dijo que la niña nacería con problemas en el quinto mes de embarazo, fue un momento muy difícil para ti.

Es curioso… Cuando la tengo delante de mí, la miro a los ojos y me río tanto con ella, es difícil acordarme del por qué lo pasé tan mal… Porque está claro que sí lo pasé muy mal, vamos… De ¡ábrete tierra y trágame! Que te digan los médicos de pronto que tu embarazo viene mal, que lo más probable es que la vida de tu bebé no llegue a término y no sobreviva y que, si lo hace, no sólo tendrá trisomía 21 (síndrome de Down) sino que además, lo más probable es que nazca con muchos más problemas terribles… Sinceramente, en ese momento, como madre estás viviendo tu peor pesadilla… En tierra extranjera, con mi mamá, mis hermanos, ¡todos tan lejos! Fue muy, muy fuerte.

¿Alguna vez se cruzó por tu mente la idea de interrumpir el embarazo?

Me dieron la opción… Estaba ya en el límite del tiempo en el que era “legal” abortar aquí y para muchos, de cierta forma, era comprensible que lo hiciera… A pesar de que uno diga de este agua jamás beberé y que nunca sería una opción para mí, el miedo te nubla la mente… El si pudiésemos ‘borrar’ todo esto e intentarlo de nuevo, tener una segunda oportunidad… Qué gran tentación. Pero no fui capaz… En el fondo de mi corazón, sabía que nunca lo haría…


Y en esos momentos de desolación y oscuridad ante lo desconocido, sentí una compasión enorme por todas aquellas mujeres que, alguna vez en su vida, se habían enfrentado a la misma situación que yo y habían decidido terminar su embarazo. Ese miedo, esa incertidumbre es completamente abrumadora y es normal y natural que el primer impulso sea querer escapar. Pero la formación que me dieron mis padres, el saber que cada vida es única y eternamente valiosa, que nadie es el dueño de la vida de nadie, mis creencias, mi fe, mi forma de ver la vida… Todo se aunó en ese momento y ahí encontré todo el valor que necesitaba.

Cuando el pediatra, uno que no conocía, me vino a ver a mi cama de hospital, fue como si Dios me hubiera mandado un ángel. Como todos, me preguntó que qué había decidido hacer, y le dije que seguiría adelante con el embarazo. Pensé que se iba a llevar las manos a la cabeza, pero nunca se me olvidará la expresión de su cara: sus ojos se iluminaron con una luz asombrosa, sonrió de oreja a oreja, me felicitó con una alegría inmensa y me confesó que se alegraba infinito de que le diera una oportunidad a mi hija… También me dijo que no me preocupara de nada, que si naciera antes, él la atendería. Nunca le olvidaré.

Ese momento fue muy importante para mí, el sentir que tenía un aliado… ¡Me felicitó por mi embarazo, cuando yo casi había olvidado el milagro que sucedía en mi vientre! Fue muy reconfortante… Y efectivamente, él la recibió cuando llegó tres meses más tarde y fue su primer pediatra.

También quisiera añadir que nació con el corazón casi perfecto, no necesitó de oxígeno para respirar, nada de todo el panorama desalentador que me habían contado. Lo único a lo que tuvieron que ayudarle, fue a alimentarse porque estaba demasiado débil y cansada y prefería dormir antes que comer… Pero vamos, eso también a las dos semanas se resolvió y nos la llevamos a casa.

¿Cuáles son tus miedos respecto a Madlaina y qué haces para superarlos?

Como, gracias a Dios, no padece de problemas de salud más allá del síndrome de Down, por el momento estamos tranquilos. Puede que desarrolle otras cosas a medida que vaya creciendo, pero por ahora está bien. Come, duerme, ríe, llora, oye bien, ve bien, se sienta sola, empezó ya a gatear por todos lados… En fin, parece ir de acuerdo con el medio año de retraso que suelen tener los niños con trisomía 21.

Mis miedos son más de cara al futuro… ¿Cómo será su vida?, ¿cómo llevará el colegio?, ¿la adolescencia?, ¿el amor?… ¿Podrá tener hijos? ¿Cómo la tratará el mundo? ¿Sufrirá mucho? ¿Poco? ¿La sabremos apoyar lo suficiente? ¿Estaremos haciendo todo lo posible? Trato de no pensarlo más de la cuenta, me volvería loca…

En eso los niños, sobre todo cuando vienen con ‘special needs’ [necesidades especiales], son un recordatorio constante de esa gran verdad que dice que lo más importante es vivir el momento con tus cinco sentidos.

¿Qué sentiste cuando la pusieron en tus brazos por primera vez?

¡Tantas emociones! Pero sobre todo, una inmensa gratitud, porque finalmente la tenía conmigo, en mis brazos, y con síndrome y todo, se veía perfecta. Un angelito…

Y ahora, cuando la miras…

¡Me derrito de amor! Vamos, ¡me quedo hecha un charco! Es difícil de describir, es como si se me expandiera el corazón tanto que temo que se me vaya a escapar del pecho. Y me pasa lo mismo con la mayor… Es increíble que se pueda querer tanto a otro ser humano. Cuando miro a la peque entre mis brazos, ella sonríe y yo le sonrío y así estamos, todo el día sonriéndonos la una a la otra, ja ja… Y me la como a besos, claro.

Isabella, ¿sabe que su hermanita tiene necesidades especiales? ¿Has hablado de eso con ella?

No todavía… Acaba de cumplir cinco y la bebé, uno. Hasta ahora, no ha habido gran diferencia entre Madlaina y otros bebés de su edad, por lo que Isabella no pregunta. Pero sí, creo que en los próximos meses será un tema que tendremos que abordar.

¿Qué les dirías a las mamás que están enfrentando ahora una situación como la que tú viviste durante tu embarazo?

Pues sobre todo, que tengan valor. Que confíen en sus corazones y que apuesten por sus hijos, por esa vida que ya existe y que llevan dentro. El que tu hijo o tu hija tenga trisomía 21 no significa que se vaya a acabar el mundo. Aunque lo sientas en ese momento, te prometo que no pasará. Y cuando nacen, son una alegría como cualquier bebé: es tu bebé y nada más.

También ayuda mucho que se informen, que contacten o se conecten con otros padres que hayan tenido un bebé con T21. Compartir con ellos ayuda muchísimo. En mi caso particular, tengo una ex-compañera y súper amiga de CNN con un varón que también nació con síndrome de Down. En cuanto se lo dije, me mandó un montón de información y estuvo horas conmigo al teléfono.

Luego acá, conecté con una alemana que ya tenía una bebé de cuatro meses. Sin habernos conocido nunca, estuvo dos horas contestando mis preguntas por teléfono. Pero sobre todo, me aseguraba que todo iba a estar bien, que cuando finalmente la tuviese en brazos, se me pasaría todo el miedo… Y así fue.

Es más, ahora me he vuelto voluntaria de Insieme 21, que es la organización oficial aquí en Suiza dedicada al síndrome. Además de ayudarles con diferentes eventos, también tengo la dicha de ser ese ‘lifeline’ para otros padres en Zurich, sobre todo extranjeros, cuyo idioma materno no es el alemán.

¿Cuál es el mejor consejo que te han dado al respecto cuando has comentado tu experiencia?

Soy muy dichosa porque en cuanto lo empecé a decir, aparecieron contactos por todas partes de familias que también tenían hijos con T21 y con ello, mil consejos, ideas, información. Y creo que, en lo que más coincidieron, fue en felicitarme por mi nueva bebé. Al recordarlo aún se me aguan los ojos porque entre miedos, dudas, incertidumbres, es fácil olvidarse en determinados momentos de que sí, efectivamente has tenido una bebé y es digna de que la celebren y tú de que te feliciten…


Elizaveta Bulokhova es una modelo canadiense de 25 años. El año pasado, con tan solo 24, se enfrentó a la impactante noticia de sufrir un osteosarcoma (cáncer de hueso), además estaba esperando a un niño...


Debido a su estado, le recomendaron que interrumpiera su embarazo para comenzar la quimioterapia, pero ella decidió esperar: “No comenzar la quimioterapia a tiempo bajaba mis posibilidades de supervivencia. Pero decidí que lo que tenía que pasar, lo aceptaría. Lo acepté día a día“. Tomó una valiente decisión por su bebé, y todo resultó mejor de lo esperado.

Nada más nacer Valentín, y recuperada de la cesárea, comenzó la quimioterapia, y tras unos meses de dura lucha contra la enfermedad, salió vencedora. Para celebrarlo, le pidió al fotógrafo Manolo Cerón capturar por lo que había pasado: “Una cosa que le pedí al fotógrafo es que mostrara todas mis cicatrices. Quería aceptarlas. Creo que son bastante geniales, y mi cirujano hizo un gran trabajo; lucen como arte para mí”.


Hoy Elizaveta está sana y disfruta de su hijo y su novio y la familia que han formado, además del hecho de seguir con vida: “Quiero recordarle a las personas que tú eres quien define tu belleza. Cómo te sientes te hace hermosa, y si te amas, nada puede vencerte, ni siquiera el cáncer. Todas tus imperfecciones se vuelven perfectas para ti. Las cicatrices, la falta de pelo, todo te recuerda mostrar lo fuerte que eres, cómo venciste al cáncer. Te transformas en una persona orgullosa de lo que eres, y eso es mucho más importante (...) Me siento bonita, por lo tanto lo soy“.


Todos sabemos que las madres son increíbles (padres, vosotros tampoco os quedáis de lado...), de todas formas, por si alguna vez ha habido un atisbo de duda, aquí hay algún ejemplo para refrescarnos la memoria y recordar que con amor todo es posible...












Si queréis más, podéis visitar la siguiente página de Facebook



“Cuando menos lo esperamos, la vida nos coloca delante un desafío que pone a prueba nuestro coraje y nuestra voluntad de cambio”

Eso es lo primero que salta a los ojos cuando abrimos la página del Centro Ave María, una casa destinada a acoger madres en especial dificultad y en riesgo de exclusión social. Atención psicológica, cariño, talleres acerca de la educación de su pequeño, inserción laboral, etc. Y todo esto con una visión cristiana del hombre y de su dignidad.


Bajo el lema “nadie lo hace, hay que hacerlo, vamos a hacerlo” recoge impresionantes testimonios de mujeres que han pasado por allí. Te explican sus objetivos, fundamentados en ayudar a la mujer a que no se sienta sola, a que no tenga que separarse de su hijo y a que sepa cuidarlo, a que tenga una vida digna...


Fuente: Arguments


1) Noé David Smith (síndrome de Down)

El padre de Noah es autor de un maravilloso blog donde cuenta las aventuras de Noé y proporciona una información muy valiosa para otros padres de niños con síndrome de Down:


"Estamos haciendo algo realmente único contando vida de nuestro hijo a través de vídeos diarios de un solo minuto. Creemos que él tiene una historia que vale la pena compartir (…) la historia de cada niño (independientemente de su discapacidad) es igualmente digna de ser amada."


2) Easton Orris

Los médicos dijeron a la madre de Easton que sus órganos habían desaparecido y que probablemente moriría en el útero; le recomendaron el aborto, pero ella eligió la vida del bebé. Ahora, con casi dos aso de edad, Easton sigue adelante:

"La personalidad de Easton es tan divertida (…) En serio, nunca he conocido a un bebé más divertido. (…) Le encanta reír y hacer reír. Siempre nos divertimos mucho juntos! Luego está el niño travieso que siempre sabe salirse con la suya!"

3) "Me hice a la idea": Rebeca Uchaveste


La historia de Rebeca es asombrosa: ya había empezado a tomar la primera dosis de medicamentos para abortar a su bebé, cuando se dio cuenta que lo que quería es que su hijo viviera… Llamó a abortionpillreversal.com y consiguió revertir su aborto. Ahora disfruta plenamente de su decisión.

4) Unos padres y un novio poco propicios… Amanda

Una joven escribió a otra mujer joven acerca de la elección de la vida de su hijo:

"Sé que tienes miedo. Yo estaba igual de asustada y mi ex no me dejó contárselo a nadie. Me sentía tan sola, finalmente se lo conté a mis amigos y me animaron a abortar… pero cuando escuché los latidos de su pequeño corazón… mi mente cambió por completo, literalmente...

Incluso fui con mi exnovio a la primera cita para tener el aborto. Pero tan pronto como escuché el latido de su corazón, supe que no podría hacerlo. Mi novio me presionó, pero yo sabía que sí importaba, al final decidí darlo en adopción, por lo menos seguiría vivo.. Tampoco quería que mis padres supieran nada, les conté todo hace un par de semanas (ahora mismo estoy embarazada de 6 meses).

Entiendo lo difícil que es para ti. Ni siquiera aún estoy en condiciones de hablar con mis padres. Pero al menos sé que mi hija tendrá mi amor sobre todo (…) Hay lugares que nos pueden ayudar. Mi consejo sería que, al menos, escuches los latidos del corazón de su bebé. Créeme, es probable que sea la cosa más increíble que he visto y la razón por la que ahora voy a sacar adelante a mi hija por mi cuenta.

5) Una corta y bonita vida: Bella Santorum

Durante la campaña presidencial de 2012, los estadounidenses dieron a conocer a Bella Santorum, la joven hija del senador Rick Santorum:


"Han pasado los últimos tres años al cuidado de su hija Isabel, cuyo defecto genético (trisomía 18) conlleva una muerte temprana (…) Se anima a abortar a casi el 100% de los niños con esta enfermedad.

Sin duda, ella también lucha a través de sus muchos días - casi se muere hace un par de semanas - pero también se le han concedido tres años de amor incondicional junto con la capacidad de sonreír.


Jono Lancaster (@Jono_Lancaster), afectado por la rara enfermedad de Tracher Collins, ha viajado 10.000 kilómetros, desde Londres a Adelaide (Australia) para reconfortar a un niño de dos años afectado por este desorden genético que provoca severas deformaciones faciales al impedir el desarrollo del cráneo, las mejillas y la mandíbula.






"Crecí con el síndrome de Treacher Collins. Me sentía solo, como si no existiera más gente en el mundo que se pareciera a mí". La visita al pequeño Zackary reside en el deseo de Lancaster, nunca cumplido, "de haber conocido a alguien parecido" cuando era joven. "Alguien con un empleo, con una pareja, que dijera: 'eres capaz de esto'".

Lancaster, de 30 años de edad, viajó hace dos semanas a Adelaide para conocer al pequeño Zackary Walton, de dos años, aquejado de la misma enfermedad incurable. La madre del pequeño, Sarah Walton, estaba luchando para lograr la financiación necesaria, pues Zack necesitaba un tubo de traqueotomía para mantenerse con vida. Al día siguiente de publicar la noticia sobre la difícil situación de la familia, la señora Walton informó que le habían notificado la financiación de este servicio: "Muchas gracias... sin ello no se podría haber actuado tan rápido".


Fuente: Hazte Oír
Sin duda, este vídeo refleja perfectamente lo de "más vale una imagen que mil palabras". Este padre, de 60 años de edad, es un apasionado de las carreras y de los triatlones. Un buen día decidió compartir esta experiencia de terminar una de las pruebas más duras del mundo con su hijo, con parálisis cerebral desde el nacimiento.


Fueron varios los años de entrenamiento juntos, compartiendo kilómetros, tanto en el agua, como en bicicleta o corriendo. Solos ellos, padre e hijo. El padre tuvo que adaptar todo para que su hijo pudiese acompañarlo en las tres modalidades del ironman.

El vídeo habla por sí solo. Una de las historias de superación más impresionantes. La entrada en meta es espectacular, ver a ese padre correr a esa velocidad después de llevar todo el día realizando la prueba es alucinante...


Fuente: Vitonica
Recientemente, la actriz Kristen Bell (interpreta a Anna en la película de Frozen) se ha quedado embarazada, y para celebrarlo ha hecho una generosa donación de casi 95.000 $ con la que ha ayudado a 40 madres embarazadas y necesitadas de ayuda.

"Soy consciente de la importancia de contar con las herramientas necesarias para sacar adelante un recién nacido. Más aún, sé el valor incalculable que es tener sistemas de apoyo que garanticen el éxito en este maravilloso camino de la maternidad (...) Cualquier cosa en la que pueda apoyar y atender a las nuevas madres necesitadas sigue siendo una prioridad para mí."

Como todos no disponemos de 90.000 $ para donar a un centro de ayuda al embarazo, aquí van algunas ideas un poco más asequibles...
  1. Afirma a los hijos su valía, y recuérdales a menudo que son especiales y un regalo para los demás.
  2. Compra el divertido DVD "El viaje fantástico de Skiff y  AJ's", con el que la familia podrá ver la belleza del desarrollo de la vida.
  3. Lee libros como La trilogía de Lily, que cuenta la vida de una niña con síndrome de Down y cómo influye en la cultura a través de su vida. O también puedes dar una vuelta por esta otra entrada anterior.
  4. Comparte fotos de ecografías o bebés pequeños que muestren la belleza de la vida naciente.
  5. Reza por amigas o miembros de la familia que estén embarazadas y por sus hijos no nacidos.
  6. Dona ropa, carritos, juguetes... a centros de ayuda al embarazo, y llévalo con tus hijos.
  7. Lleva camisetas provida para difundir el mensaje.
  8. Escribir cartas al director, cartas de apoyo a embarazadas o a iniciativas/personas que apoyen la vida, christmas de Navidad para los centros de ayuda...
  9. Organiza colectas de dinero, pañales, alimentos de primera necesidad... e implicar a gente en la recogida.
  10. Haz voluntariado con toda la familia y entretened y animad a las madres de los centros de ayuda, a los ancianos en las residencias o centros de día, etc.
Y la lista podría seguir, pero lo dejo a tu imaginación... ¡no le pongas límites! Y sobre todo no olvides que cada esfuerzo por construir una cultura donde la vida y la familia sea lo primero vale la pena.


Fuente: LifeSiteNews

Todos los días escuchamos historias de madres y padres cuyas vidas cambiaron gracias al trabajo de Online For Life. Cada historia es digna de celebración, pero algunas son tan inspiradoras que nos sentimos en la obligación de compartirlas con todo el mundo...

Una de estas historias es la de DeAnn. A pesar de que todas las circunstancias que la rodeaban eran sombrías y desastrosas, uno de estos centros de apoyo vinculados a Online For Life le ayudó a ver que un embarazo no deseado no era el fin de sus sueños: "Todos mis amigos me decían únicamente lo que no podía hacer ... pero esta señora se puso en mi lugar y me mostró todas las otras posibilidades que sí podía hacer".

Hoy en día, DeAnn tiene un hermoso bebe que es la luz de su vida: "Todavía tengo mis sueños, aunque sí voy a tener que trabajar más duro para alcanzarlos".

Y esta es solo una de las muchas historias que Online For Life ayuda a sacar a delante, si quieres conocer más historias o apoyar esta gran iniciativa, date un pase por su web.


Fuente: LifeSiteNews
"Una mirada entre mil" es un cortometraje dirigido por David Corroto que muestra el orgullo y el amor que supone tener un hijo con necesidades especiales, pero, como pregunta él, ¿por qué un corto iba a contar algo que todos sabemos?


Aquí podéis ver una entrevista al director...
Los niños tienen una capacidad asombrosa para detectar grandes verdades y expresarlas con una claridad aplastante, mientras que nosotros nos complicamos tratando de analizar en profundidad y a través de reflexiones elevadas, complicadas, los problemas de hoy en día. En este vídeo, la pequeña Ace habla de su hermano Archie, un niño con Síndrome de Down, y su mejor compañero de juegos. “Nos encanta hacerlo todo juntos (…) ¡Claro que a veces él me molesta, porque… no entiende lo que le estoy diciendo!”.


Ace, con una sinceridad rotunda, dice que “hay personas que nos ven diferentes a mi hermano y a mí, pero yo creo que no”. ¡Transmite tanta seguridad! ¿No será que la discapacidad, más que una diferencia, es otra de tantas cualidades que hacen a cada niño único e irremplazable? Quizá, sencillamente, deberíamos tratar de observar a nuestro alrededor y sacar las conclusiones que incluso un niño puede discurrir con una lógica tan arrolladora.

Si queréis conocerlos un poco más y pasar un rato divertido, visita el blog de su familia.


Fuente: Arguments
Sandy, de 17 años, estaba aterrorizada, humillada y destrozada por lo que le había sucedido... había sido violada, y además, se había quedado embarazada. Su madre la obligó a abortar, como una forma de resolver "el problema", pero en el último momento decidió no seguir adelante con esta "solución". Tras dar a luz, Sandy abandonó a su hija Mónica en el hospital, pero al poco tiempo fue adoptada y creció totalmente ajena a su pasado turbulento. 

Hace unos años, conoció a su madre biológica y le contó el relato de su verdadera vida. "Cuando me encontré a mi madre biológica me dijo: 'Es increíble ver cómo algo tan hermoso ha salido de algo tan horrible' ". Mónica se dio cuenta de que ella, concebida en el horrible acto de violación, era realmente el "diamante en bruto" de su madre biológica: "Dios tomó el dolor más profundo de mi madre biológica y la convirtió en la más preciosa de las joyas".

Mónica, ahora casada y con tres hijos, se ha convertido en una defensora pública de los niños concebidos por violación, a los que llama pequeños diamantes en bruto. Solía estar en contra del aborto, "excepto en caso de violación", pero conocer a su madre y su verdadera historia le cambió totalmente de parecer, pues "mi vida no se diferencia en nada del resto de vidas, simplemente en la forma en que fui concebida".

"El aborto sólo añade más trauma al problema de la violación y hace que el niño sea víctima también, y, lamentablemente, por las propias manos de la madre". Mónica sostiene que las mujeres que quedan embarazadas por violación deben pensar en la nueva vida que florece dentro de ellas como su propio "diamante en bruto". "Aunque no sea un diamante durante el embarazo, hay que tener paciencia, brillará un poco más adelante (...) Las chicas de hoy en día no se creen lo fuertes que pueden llegar a ser".


Fuente: LifeSiteNews