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A pesar de que el emocionado con Batman era el marido, la idea fue de la esposa... ¡y qué idea más simpática! (de hecho ya están planeando la siguiente sesión... ¿con qué nos sorprenderán?)





Fuente: popsugar.com
"Cuando empecé mi blog admití que, aunque la gente suele admirar mi optimismo, no siempre estoy en una nube de positividad. Lucho. Tengo días en los que la realidad de los últimos cinco meses coge peso o la incertidumbre del futuro aparece desalentadora. Me animé a mí misma a escribir sobre nuestro viaje, de forma abierta y honesta, incluyendo también los momentos difíciles - aquellos momentos, días o semanas en que las emociones golpearon con fuerza. Algunos podrían preguntarse por qué escribía y compartía esos momentos con la gente. ¿Por qué me abría a ese nivel de vulnerabilidad, especialmente cuando aquellos que me conocen saben cómo valoro mi independencia y mi fuerza?


En los primeros días de vida de mi hijo Kaleb y su diagnóstico de síndrome de Down tuve muchas emociones de las que se avergoncé: ¿Qué persona cariñosa sería capaz de tener estos sentimientos? Eran sentimientos que ni siquiera podía transmitirle a mi marido, TJ, que se ocupó de los problemas de salud y del diagnóstico de Kaleb mucho más rápido que yo.

Estuve leyendo historias de otras madres que habían recibido un diagnóstico de síndrome de Down que me ayudaron a perdonarme por tener esos sentimientos. En estos relatos las madres admitían los sentimientos que experimentaban y el tiempo habían tardado en asimilar la situación. Me ayudó a saber que no estaba sola en estos sentimientos iniciales y que, aunque no podía ver más allá de mis sentimientos actuales, había esperanza por delante. Así que si admitiendo mis momentos de debilidad y mis luchas puedo ayudar a un padre que ha recibido un diagnóstico que no se esperaba, entonces con mucho gusto compartiré mis experiencias.

Puedo decir sinceramente que cada vez he experimentado menos sentimientos de frustración, tristeza y celos de los demás, tal como otros que habían viajado por este camino me dijeron que iba a suceder. Pero esta semana tuve uno de los días más difíciles que había experimentado en mucho tiempo. Los martes son mis días para ir a Oklahoma Wesleyan University, impartir mis clases y llevar a nuestro otro hijo, Kaden, a la guardería mientras TJ trabaja desde casa y se preocupa por Kaleb. Mientras salía de dejar a Kaden me vino uno de estos momentos... al pasar por la guardería, me asaltó el pensamiento de cuán diferentes habrían sido las cosas si hubiese podido dejar a Kaleb en esa misma habitación. Me detuve un momento y miré por la ventana pensando que mirando a través de ella lo vería moverse, jugar o dormir con los otros niños. Podía imaginarlo allí con su cabecita, esas mejillas rechonchas y esos grandes ojos en la habitación. Por el contrario, estaba en casa, con su sistema inmune debilitado, oxígeno, tubo de alimentación y monitor. El pensamiento me golpeó duramente, y luché para ver a través de mis lágrimas mientras seguía caminando.

Esos sentimientos de que la vida era injusta me acompañaron al campus y intenté alejarme de ellos. Poco después recibí una llamada de TJ diciéndome que nuestro seguro de salud no cubría todo lo que habíamos pensado. Con los torneos de golf que TJ había comenzando nos habíamos organizado para que él se fuera los martes y una enfermera vienese esos días. Una semana antes del día en que esto estaba programado, descubrimos que no podríamos permitirnos seguir con nuestro plan.

Cuando me metí en la cama esa noche y cerré los ojos, la imagen de Kaleb en la guardería volvió. En medio de las emociones del día, no había podido ver lo que estaba empezando a entender en la quietud de la noche. El síndrome de Down y la prematuridad con la que había estado tan frustrada eran simplemente una parte de Kaleb. Ese cromosoma extra era una parte de esas mejillas irresistiblemente besables y los hermosos ojos que tanto amo. Ese cromosoma adicional se puede encontrar en las pequeñas manos que le gusta poner en mi cara o cuello para tranquilizarse a sí mismo... todavía lo estoy sintiendo. Podría estar frustrado todo lo que quería que tuviera, pero si no fuera por su nacimiento prematuro, puede que ni siquiera hubiese estado aquí con nosotros. La sola idea de esto es insoportable ya que ya no puedo imaginar mi mundo sin Kaleb dentro de él. Podríamos centrarnos en ese cromosoma extra que puede traer obstáculos adicionales, pero Kaleb sigue demostrando que está escribiendo su propio libro de reglas. Muestra su lucha por vivir desde el momento en que nació.


Entonces me acordé del libro de Amy Julia Becker, "Un regalo bueno y perfecto", donde se refiere a las discusiones con su esposo a la pregunta: "Si pudieras, ¿quitarías ese cromosoma extra?" Al comienzo la respuesta era un sí. Pero a medida que su hija Penny crecía, no estaba tan segura, y luego se convirtió en un no. Se convirtió en un no porque ese cromosoma extra era una parte de ella. Si se le quitase, ¿qué partes de Penny podrían haber desaparecido también? ¿Cambiaría su sonrisa o su risa?

Todavía no he llegado a la parte en la que digo que no quitaría el cromosoma extra si pudiera. Puedo, sin embargo, decirte que ya me encuentro preguntándome si ese cromosoma extra ya ha desaparecido, pues no sé hasta qué punto cambiaría al bebé que me ha capturado el corazón y continúa sorprendiéndome con su fuerza y ​​vitalidad.

Soy humana y sé que seguiré poniendo remiendos en los sentimientos que se despierten en mí. Habrá momentos en que oiré hablar de amigos que tuvieron un embarazo y un parto aparentemente perfectos y me darán una punzada de envidia. Voy a ver amigos con sus hijos y a escucharlos ir haciendo malabarismos con todas sus actividades, fiestas, etc. En vez de eso, intentaré dar gracias a Dios por ellos y sus hijos mientras le doy gracias por mis dos hijos. Aunque admito que a veces tengo momentos de celos cuando la vida se vuelve un poco difícil, no cambiaría a nuestra familia por nada.

Miro hacia atrás y veo dos versiones de mí misma: la persona que era antes de este viaje y la persona en la que me he convertido después. Podemos tener nuevas rutinas en la hora de acostarse que la mayoría no tienen, como el carro con el equipo médico que movemos de una habitación a otra mientras trasladamos a Kaleb, alimentándolo a través de un tubo o manteniendo un registro de sus medicamentos diarios. Sin embargo, ha abierto nuestra familia a comunidades distintas, como las personas con necesidades especiales, que quizás no habríamos conocido.

Claro, no es el viaje que esperaba, pero me acostaré en mi cama y me quedaré dormida escuchando el compresor de oxígeno que ayuda a Kaleb, y daré gracias a Dios por mis dos hijos con los que hemos sido bendecidos, con cromosoma extra y todo.


De manos de unos experimentados padres (y con algo de espíritu científico) vienen una serie de viñetas cómicas que recogen la "ciencia" de la paternidad... ¡seguro que te sientes identificado y te arrancan una sonrisa! Y si te han sabido a poco, puedes ver muchas más en su página web.

















El nacimiento prematuro es un tema de preocupación frecuente para una familia, por este motivo, una asociación australiana llamada L´il Aussie Prems Fundation ha lanzado una campaña viral en las redes sociales... ¡el antes y el después de estos niños prematuros!

nacimiento prematuro

Esta organización, además de prestar una ayuda psicológica y económica a estas familias, invita a compartir en las redes sociales fotografías de estos niños llevando ellos mismos otra fotografía de su nacimiento prematuro. Todo con un lema claro: "Da un paso adelante por los prematuros".

Si te encuentras en esta situación, igual podrías aportar tu granito de arena para ayudar a desterrar estos miedos, ¡gracias!

Aquí puedes ver muchas más fotos... ¡súper recomendables!


Robb Scott es de esas personas anónimas que un día internet convierte en símbolos efímeros, icono de una lucha eterna contra la ignorancia sobre el síndrome de Down. Este hombre, un ilustrador canadiense de 41 años, se ha convertido en una celebridad después de que el pasado 20 de febrero grabara un vídeo en el que explica qué es esta anomalía congénita. "Es lo mejor que me ha pasado en la vida", resume. Robb tiene un hijo con este trastorno genético, Turner, de 5 años.


El vídeo lo grabó después de observar una escena protagonizada por un padre y sus hijos en un videoclub que le revolvió por dentro. Uno de los niños, curioseando entre los filmes de la tienda, escogió una película protagonizada por un hombre con síndrome de Down. El menor, tras leer la sinopsis, preguntó a su padre: "¿Qué es el síndrome de Down?". "Una enfermedad de no saber nada", contestó su progenitor. Robb no reaccionó a pesar de que una voz en su cabeza le empujaba a hacerlo. "Y no lo hice", lamenta. "Dejé que la ignorancia creciera en una nueva generación. Y fallé a mi hijo".

"No es una enfermedad. Ni siquiera una discapacidad", pensó Robb en el videoclub, pero se bloqueó, necesitaba rectificar y grabó un mensaje que ya han visto más de un millón de personas en su página de Facebook. Para el canadiense la experiencia de convivir con un hijo con esta anomalía congénita es "una de las cosas más bonitas que me ha pasado en la vida (...) Es divertido, brillante, fascinante, amable, amoroso... Las personas con síndrome de Down son grandes profesores".


Fuente: El Periódico















¿Qué es ser mamá? Esta madre dibujante, con mucha frescura y gracia, muestra cómo es su día a día...























Curtis Wiklund es un fotógrafo al que no se le da nada mal dibujar y, como él mismo cuenta, animado por un trabajo fotográfico de su esposa se aventuró a dibujar un boceto cada día... donde la familia tiene un lugar privilegiado. Aquí ponemos algunos, pero en su blog puedes ver el resto, ¡ninguno sin desperdicio!

Same moon. Far apart. Curtis Wiklund.