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Los primeros años de matrimonio son los más complicados, sin embargo, una vez llegados a los diez años juntos, las parejas tienen menos probabilidades de divorciarse según un estudio realizado por la organización británica Marriage Foundation.
Al parecer, cuando se cumple la década de casados, la probabilidad de separarse se reduce a menos de la mitad con respecto al día de su boda. De hecho el estudio revela que las parejas son más vulnerables los primeros años de matrimonio.
Además, en los últimos años se ha experimentado un descenso en el número de divorcios.
Fuente: TeInteresa
El Tribunal Supremo de Canadá ha confirmado la decisión de Quebec de establecer leyes que otorguen derechos a las parejas casadas, y que no se apliquen también a las parejas que cohabitan, como un reconocimiento del papel único y distintivo que el verdadero matrimonio desempeña en la sociedad.
En una decisión, el juez Beverley McLaughlin escribió: "Aquellos que decidan casarse deben respetar sus deberes asociados con ese estatus, pero a la vez tendrán unos derechos exclusivos. Y los que eligen no casarse, evitan estas responsabilidades impuestos por el Estado, pero tampoco podrán beneficiarse de estos derechos".
"Hay un gran consenso entre los científicos sociales, sin importar su color político, de que el matrimonio es diferente a la cohabitación", dijo Andrea Mrozek, la gerente de investigación del Instituto de la Familia y el Matrimonio de Canadá (IMFC). "La Corte Suprema de Canadá hoy manifiesta la importancia del matrimonio, como un recurso muy positivo para las familias en nuestra cultura"
Fuente: LifeSiteNews
"La pasión se ha esfumado, es mejor que nos separemos porque no tenemos nada que hacer". "Si nos llevamos mal, es mejor por los niños que nos divorciemos cuanto antes"... Se trata de unos pocos de la larga lista de mitos sobre el matrimonio que diversos estudios, generalmente norteamericanos, se han propuesto atajar. La razón principal es que dichas concepciones erróneas pueden conducir a la insatisfacción perpetua en la vida de pareja, y por lo tanto, a rupturas prematuras o frustraciones irremediables al esperar de la relación ciertas cosas que no se corresponden en la realidad.
Uno de los trabajos más exhaustivos en ese sentido es el realizado por J. H. Larson a finales de los ochenta, y llega a la conclusión de que “una de las explicaciones de la alta tasa de divorcios y el gran nivel de insatisfacción marital se debe a que los americanos tienen unas elevadas y poco realistas expectativas del matrimonio”.
A continuación presentamos algunas de las ideas más frecuentes en los discursos de la sabiduría popular, junto con su respuesta verdadera.
1. Cuanto más sabe nuestra pareja qué pensamos de ella, mejor. Según un estudio realizado por J. M. Gottman en 1999, no se trata tanto de hablar abiertamente de todo aquello que se nos pasa por la cabeza, como de enfatizar las cosas buenas. Si la balanza entre las interacciones positivas y las negativas favorece lo primero, la satisfacción de la pareja será alta, pero si predominan los comentarios negativos, los reproches y se relativizan las expresiones de ánimo, tarde o temprano comenzará a haber problemas. No se trata tanto de hablar de todo como de resaltar aquello que nos gusta.
2. Se acabó el romanticismo. Muchos consideran que la desaparición del romanticismo es una señal inequívoca del fin de la relación, pero se trata inevitable, que termina ocurriendo tarde o temprano. La mayor parte de los estudios recuerdan que no es mantener el romanticismo lo que garantiza la supervivencia de la relación, sino otro tipo de habilidades que se desarrollan con el tiempo. J.M. Gottman descubrió en su investigación que era considerar a la pareja como un buen amigo lo que más importancia tenía en el largo plazo, sobre todo si se sentía en la relación compañerismo y compromiso. Compartir intereses y valores también era muy importante.
3. Los solteros tienen una vida sexual más satisfactoria. En realidad, no es que las personas sin pareja estable tengan una mejor vida sexual, sino que se sienten más inclinados a hablar de ello. Según un ensayo llamado ’La organización de la sexualidad en Estados Unidos’ publicado por la Universidad de Chicago, los matrimonios suelen disfrutar más a menudo de relaciones sexuales, que además se perciben como mucho más satisfactorias, tanto física como psicológicamente. La diferencia es que no suele hablarse de ello en público.
4. Convivir antes de casarse reduce las probabilidades de divorcio. “Probaremos a vivir juntos durante un tiempo y si la cosa va bien, nos casamos”. Esta es la decisión que la mayor parte de parejas suele tomar como un paso más en su relación. Sin embargo, no es así: los que conviven juntos antes de contraer matrimonio suelen separarse con mayor frecuencia, por paradójico que pueda parecer. Aún existe cierta controversia sobre por qué se produce esto. Es decir, si es el hecho de la convivencia temprana lo que provoca más divorcios, o es que el perfil de persona dispuesta a vivir con su pareja antes de pasar por vicaría suele ser la que proporciona una menor importancia a la institución matrimonial. Otros estudios afirman que casarse, aunque sea por lo civil, proporciona un nivel de compromiso inconsciente mucho mayor a los miembros de la pareja que simplemente vivir juntos, lo que frenaría la tentación del divorcio.
Fuente: TheFamilyWatch
Durante su homilía, el obispo de Roma exaltó el valor de la familia: "es una vocación no fácil de vivir” en el mundo de hoy, pero sustentada en el amor, es una “realidad maravillosa” y la “única fuerza que puede verdaderamente transformar el mundo”. Por otro lado, tuvo palabras de cariño para los católicos que han visto cómo sus matrimonios acababan en separación: “el Papa y la Iglesia os sostienen en vuestra dificultad. Os animo a permanecer unidos a vuestras comunidades, al mismo tiempo que espero que las diócesis pongan en marcha adecuadas iniciativas de acogida y cercanía”.
El Pontífice criticó el sistema económico actual, en el que prima la “concepción utilitarista del trabajo”. Para lograr el “bien de la familia” y poder construir “una sociedad más justa” se debe rechazar la “lógica unilateral del provecho propio y del máximo beneficio”, que provoca desigualdades, contaminación medioambiental y una carrera consumista que empobrece a las familias.
El último día, durante el Ángelus, Benedicto XVI animó a todos a ser solidarios con “las familias que viven mayores dificultades”, debido a la “crisis económica y social” o a catástrofes como el reciente terremoto en la región italiana de Emilia Romaña.
Los textos completos se pueden ver aquí.
Fuente: La Razón