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En el Polígono San Pablo, un barrio situado al norte de Sevilla, no se oye el eco de la Feria de Abril pero de la sede de la asociación salen mujeres con el trajes de flamenca en las manos. 

“Llegué aquí porque una amiga italiana me dijo que encontró aquí su traje y que son mucho más baratos. Además, al llegar, he descubierto que con lo que pague se ayudará a mujeres que están pasando por un embarazo complicado, lo que me parece algo genial, porque así puedo ayudar a las futuras madres”, explica una joven italiana estudiante de Derecho.

flamenco provida

Más de 500 trajes, donados por vecinas de Sevilla o por empresas, esperan una nueva dueña. Los hay de segunda mano, pero también nuevos. De la venta depende, en buen número, el mantenimiento de la acción que desarrolla la fundación Redmadre. “Sin ellos no sé lo que habría sido de mí”, dice Rosa. “Me han dado la fuerza que necesitaba para salir de la situación. Me han dado apoyo económico, anímico… y a mi hijo no le falta nada”.

“El mercadillo supone un aporte económico importante gracias al que logramos asumir los gastos”, explica la presidenta de esta asociación en Sevilla. “Además es un derroche de generosidad por parte de la gente que nos dona, porque somos consciente de lo que supone desprenderse de un traje de flamenca y eso entraña mucho valor”.


Fuente: El Español
Una serie de fotos realizadas por un padre creativo se ha convertido en viral por su maravilloso mensaje. Bajo el título "Wil can fly" muestra a su hijo Wil, con síndrome de Down, volando en distintas situaciones (algunas muy graciosas), como una muestra de que las discapacidades no obstaculizan el potencial de un individuo para perseguir sus sueños.

El padre, Alan Lawrence, explica que con estas fotografías quiere crear conciencia sobre esta enfermedad: "un niño con síndrome de Down puede ser una bendición para su familia".








Es bonito ver como la maternidad es honrada, especialmente en lugares donde nunca te lo imaginarías. Esto es lo que ocurrió precisamente en la pasarela de otoño/invierno de Dolce & Gabbana en la Semana de la Moda en Milán.

Bajo el título "Viva la mamma!", las modelos caminaron por la pasarela con niños pequeños y bebés. Una de las modelos, Bianca Balti, incluso desfiló estando de seis meses de embarazo.

La relación madre e hijo fue el tema central del show, por ejemplo, las invitaciones imitaban una tarjeta de un niño garabateada a su madre con un cariñoso "Te quiero, mamá!".

Este desfile fue un reconocimiento del importante papel que juega la maternidad en la vida cotidiana; el embarazo, el parto y la educación del niño son trabajos claves, y que como tal, merecen ese reconocimiento y respeto.
La plataforma “Salvemos a las Dos”, que defiende la vida tanto de la madre como de su bebé en el vientre ante la aplicación del recientemente aprobado aborto terapéutico (en Perú), logró un éxito arrollador en redes sociales, consiguiendo en menos de un día más de 44 mil “me gusta” en Facebook.

“Salvemos a las Dos” es una iniciativa de un grupo de jóvenes “conscientes que hoy por hoy los jóvenes se encuentran más en las redes sociales que en otros espacios y la necesidad de informarles sobre el tema”. La campaña, que usa el hashtag #SalvemosALas2 en las redes sociales, “está dirigida a defender la vida de la madre y el niño por nacer de la amenaza que significa la aplicación del aborto terapéutico, aprobado hace algunas semanas”.

Esta campaña se propone imitar la idea del Ice Bucket Challenge desde sus páginas de Facebook y Twitter. Y de momento llevan un éxito increíble con un montón de fotos en las redes sociales y una cobertura mediática enorme. 

¡Súmate a esta campaña! En Facebook o en Twitter...


Fuentes: Aciprensa y Arguments
Recientemente, la actriz Kristen Bell (interpreta a Anna en la película de Frozen) se ha quedado embarazada, y para celebrarlo ha hecho una generosa donación de casi 95.000 $ con la que ha ayudado a 40 madres embarazadas y necesitadas de ayuda.

"Soy consciente de la importancia de contar con las herramientas necesarias para sacar adelante un recién nacido. Más aún, sé el valor incalculable que es tener sistemas de apoyo que garanticen el éxito en este maravilloso camino de la maternidad (...) Cualquier cosa en la que pueda apoyar y atender a las nuevas madres necesitadas sigue siendo una prioridad para mí."

Como todos no disponemos de 90.000 $ para donar a un centro de ayuda al embarazo, aquí van algunas ideas un poco más asequibles...
  1. Afirma a los hijos su valía, y recuérdales a menudo que son especiales y un regalo para los demás.
  2. Compra el divertido DVD "El viaje fantástico de Skiff y  AJ's", con el que la familia podrá ver la belleza del desarrollo de la vida.
  3. Lee libros como La trilogía de Lily, que cuenta la vida de una niña con síndrome de Down y cómo influye en la cultura a través de su vida. O también puedes dar una vuelta por esta otra entrada anterior.
  4. Comparte fotos de ecografías o bebés pequeños que muestren la belleza de la vida naciente.
  5. Reza por amigas o miembros de la familia que estén embarazadas y por sus hijos no nacidos.
  6. Dona ropa, carritos, juguetes... a centros de ayuda al embarazo, y llévalo con tus hijos.
  7. Lleva camisetas provida para difundir el mensaje.
  8. Escribir cartas al director, cartas de apoyo a embarazadas o a iniciativas/personas que apoyen la vida, christmas de Navidad para los centros de ayuda...
  9. Organiza colectas de dinero, pañales, alimentos de primera necesidad... e implicar a gente en la recogida.
  10. Haz voluntariado con toda la familia y entretened y animad a las madres de los centros de ayuda, a los ancianos en las residencias o centros de día, etc.
Y la lista podría seguir, pero lo dejo a tu imaginación... ¡no le pongas límites! Y sobre todo no olvides que cada esfuerzo por construir una cultura donde la vida y la familia sea lo primero vale la pena.


Fuente: LifeSiteNews
Hace unos meses, saltó a la red un cortometraje que, con más de 400.000 visitas en dos días y 3 millones de reproducciones en su web, resultó ser un éxito viral. Cuerdas narra, en 10 minutos, la conmovedora historia de dos niños: María, una niña alegre e imaginativa, conoce en el orfanato a un niño muy especial, Nico, que tiene parálisis cerebral y vive anclado a una silla de ruedas. María no tardará en convertirse en su mejor amiga, e incluso en su “entrenadora” para que mejore su movilidad. Pero María es también una princesa; y Nicolás, su peculiar príncipe azul… Un relato inspirado en la relación de Nicolás y su hermana, ambos hijos de Pedro Solís, director, guionista y escritor del relato Cuerdas.

Tal y como señaló Pedro Solís, ganador del Goya 2014 al Mejor Corto de Animación, “El tener un Goya no ayuda a una familia como la mía. Al final cada uno le tiene que limpiar el culete a su hijo con 20 años y ahí no hay nadie para ayudarte”. También lamentó que, con los beneficios obtenidos por el vídeo, fuera “a comprar una silla nueva para mi hijo y ya no vamos a poder comprarla”.

Ahora tenemos oportunidad de ayudar a Solís a cumplir su sueño de mejorar la vida de niños que, como su hijo Nicolás, sufren parálisis cerebral. Cuerdas sale a la venta en formato DVD y libro, por 14€. Además de disfrutar de una historia que ya ha conmovido a muchas personas (y de extras, como una entrevista al director), estarás colaborando con la asociación NIPACE (Niños con Parálisis Cerebral).

Si quieres colaborar con una buena causa y disfrutar con este cortometraje, puedes hacer tu pedido en cuerdas@grupoalquitarafilms.com o contactando con german@grupoalquitarafilms.com, del equipo. También puedes reservarlo en el teléfono 627 57 63 45.


Fuente: Arguments
Brian Fisher tiene un montón de razones para estar agradecido, concretamente 2.291 (y subiendo...), para ser exactos. Este es el número de bebes que ha podido salvar gracias a la incipiente labor de la organización provida que ha creado junto con otras personas, Online For Life.

Fundada en 2009, Online For Life es una de las organizaciones provida más innovadoras y de mayor velocidad de crecimiento de Estados Unidos. Está dirigida por un equipo de expertos en negocios, marketing y tecnología, con una increíble variedad de experiencia en sus respectivos campos... su misión es simple: salvar a bebes del aborto.

Más específicamente, Online For Life se está esforzando en convertirse en el "eslabón perdido" entre las mujeres con idea de abortar y los centros de crisis de embarazo, equipados para ayudar a las mujeres en su elección de la vida. Para ello se basa en el uso riguroso de Google y otras publicidades online, en el posicionamiento en buscadores, en campañas publicitarias... La guinda del pastel es una aplicación móvil que han desarrollado para tener a toda la comunidad provida conectada en tiempo real mediante alertas de oración cada vez que una mujer entra en contacto con un centro de ayuda.

Esta organización está aumentando sustancialmente el número de llamadas, charlas y visitas a los centros de ayuda al embarazo. Brian pone el ejemplo de Dallas, donde Online for Life ha alcanzado el 18% de "penetración de mercado", lo que significa que una de cada cinco mujeres que se están planteando el aborto se pondrá en contacto con un centro donde le ayudarán a salir adelante, a ella y a su hijo.


Fuente: LifeSiteNews
Biking for Babies tenía dos misiones en el mes de julio: una de ellas era pedalear desde Nueva Orleans hasta Chicago en ocho días, y la otra era ayudar a tantas embarazadas, familias jóvenes, y niños no nacidos como pudieran.

Mike Schaefer y Jimmy Becker coincidieron en la Universidad de Illinois y se hicieron amigos rápidamente gracias a la afición común de actividades de resistencia. Comenzaron a desafiarse mutuamente en clase, tanto física como mentalmente, y así es como surgió la idea de un viaje de camping y ciclismo, como una forma de recaudación de fondos para los centros de ayuda al embarazo. "Queríamos recaudar fondos para centros de ayuda al embarazo, sabíamos (...) que carecían de los medios necesarios para su promoción" para llevar a cabo su maravillosa tarea "de ayuda a las familias jóvenes y las mujeres".

En 2009, Biking for Babies realizó su primer viaje y recaudó $ 15.000, y en cuatro años y han recaudado la increíble suma de $ 100.000. Este año el equipo estuvo formado por once ciclistas que representaban a diferentes centros de ayuda al embarazo.  El viaje desde Nueva Orleans hasta Chicago se realizó en nueve días, con un promedio de alrededor de 150 km por día. 

"Lo especial para Biking for Babies es (...) capturar esas experiencias de madres valientes y llevárselas a la gente, literalmente, yendo en bicicleta a través de sus ciudades y pueblos (...) No se reduce sólo a recaudar dinero (...) sino que se trata de apoyar a las personas que han tenido dificultades en sus vidas. Queremos hacer todo lo que podamos para ayudar".


La V Marcha por la Vida, organizada por las plataformas Derecho a Vivir y Hazteoir.org, ha exigido este domingo al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que cumpla su promesa electoral de cambiar la ley del aborto, y le han advertido de que si no, muchos españoles le darán la espalda en las urnas.

El presidente de HazteOir.org, Ignacio Arsuaga, junto con los "miles y miles de personas" que participaron en la Marcha en diversas Comunidades Autónomas, ha asegurado que "estamos aquí para decirle al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy y su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría que nuestro voto no es un cheque en blanco, que los ciudadnos le vamos a exigir que cumpla su compromiso que formalmente escribió en su programa electoral. Pedimos que defienda la vida de todos los seres humanos, que derogue esa 'Ley Aído' de barra libre de abortos que rechaza la sociedad española y los votantes del PP",

Bajo el lema 'S.OS. España: 300 muertos al día' las plataformas piden al Gobierno un resumen de siete puntos clave que "debe" cumplir:
  1. Que cumpla ya con su promesa de derogar la ley del aborto y promueva una legislación que proteja la vida desde el momento de su concepción. 
  2. Que elimine de su totalidad el supuesto del aborto eugenésico, y no haga distinción entre enfermos de primera y enfermos de segunda. 
  3. Que acabe con el coladero del supuesto del riesgo para la salud psicológica de la mujer. 
  4. Que no destine fondos públicos a iniciativas que atenten contra la vida humana en cualquiera de sus fases. 
  5. Promueva una ley integral de apoyo a la maternidad.
  6. Que fomente la adopción y cree un plan de adopción nacional ágil y eficaz. 
  7. Que haga pedagogía pública contra el aborto, desarrollando para ello un plan integral en todos los ámbitos y muy especialmente en el de la sanidad y la educación.

Fuente: TeInteresa.es
Érase una vez una niña llamada Violeta que nació con la Enfermedad de Hirschsprung y sin mano izquierda. 

A las diez semanas de nacer, se tuvo que someter a una cirugía de la que "salió por los pelos". Fue en ese momento cuando su madre, Holly Spring, decidió convertirse en fotógrafa, con una doble finalidad: tener "recuerdos en una calidad decente" por si algo trágico sucedía, y mostrar "cómo esta personita que ella describe como su 'musa' y su 'corazón' era capaz de vivir una infancia normal".

Violeta sobrevivió a la operación y su madre escribió un cuento de hadas donde retrataba la belleza y la inteligencia de su hija, y esto le otorgó el premio New Zealand Portrait Creative Photographer of the Year de 2014.

"Ha sufrido mucho, y ha sido ella la que realmente me ha inspirado para ser fotógrafa ". Espera que estas fotos ayuden en un futuro a Violeta "a ir más allá de sus capacidades físicas, más allá de su edad, hacia un futuro sin límites".

Bienvenidos a mi país de las maravillas. 
Donde los amigos son siempre bienvenidos. 
Aquí, jugamos todo el día. 
Y las fiestas de máscaras explotan al atardecer. 
Incluso el agua y el cielo se unen para capturar el calor del sol. 


En esta tierra, existen las hadas. 

Y las niñas pueden bailar en las nubes. 
Hasta los árboles se unirán a nuestra danza. 

Y a veces, grandes amigos vendrán a jugar. 
Nuestro país de las maravillas es un lugar especial. 
Cuando tengáis que salir, recordad: nuestra tierra es una mundo secreto. Asegúrate de mantener nuestro secreto. 


Fuente: LifeNews y NationalRightToLife
Cuando nació Víctor, hace 14 años, Ana Calvo tuvo que "congelar" toda su actividad profesional como fotógrafa para dedicarse de lleno a su hijo, con parálisis cerebral. Ahora es el 'alma mater' de un proyecto fotográfico donde pretende reflejar ese vínculo especial entre madres y sus hijos con parálisis cerebral. 

"Cuando Víctor empezó el cole, a los tres años, fue cuando empecé a respirar un poco, física y psicológicamente y pude retomar mi actividad (...) Entonces me di cuenta de cómo había cambiado todo en el campo de la fotografía en ese tiempo"... lo único que no cambió es que ella siguió haciéndole fotos a su hijo Víctor. 

Aquellas fotografías familiares y el contacto con otras madres del colegio de Víctor fueron haciendo crecer en su cabeza una idea. La idea de reflejar mediante fotografías la maternidad, ese vínculo especial entre una madre y su hijo; sobre todo cuando se trata de niños tan especiales, con distintos tipos de discapacidad. 

Esas "madres extraordinarias con hijos singulares" son el hilo conductor del proyecto 'Vínculos de valor', que lleva la firma de la asociación de parálisis cerebral Aspace Barcelona. Estas fotografías van "desestigmatizar el mundo de la discapacidad en general y de la parálisis cerebral en particular". 

Fuente: El Mundo
En 1993, el Papa Juan Pablo II animó a los jóvenes del mundo a salir "a la calle" para oponerse a la cultura de la muerte. Este año, una organización que surgió para llevar a cabo este desafío va a celebrar sus 20 años de caminar a través de América en defensa de la vida.

"Comenzamos con un paseo en 1995, desde San Francisco a Washington DC, con apenas un puñado de estudiantes de la Universidad Franciscana de Steubenville" dijo el presidente de Crossroads, James Nolan. "Ni siquiera estábamos seguros de continuar el curso que viene, pero no solo continuamos, sino que se convirtió en una peregrinación anual."

Crossroads es una organización pro-vida que coordina marchas en varios países. Por lo general, los valientes caminan desde mediados de mayo hasta mediados de agosto. Los miembros son, en su inmensa mayoría, estudiantes universitarios, pero a pesar aparente juventud, su influencia es enorme. En EEUU recorren más del 70% de la superficie, y, junto con Canadá, "hablan en más de 200 iglesias, y reúnen a cientos de miles de personas".

"Nos gusta decir que nos encontramos con muy poca oposición. Muy a menudo, se dan, incluso, cambios de vida milagrosos, y se salvan vidas, simplemente como resultado de un simple paseo". Sostiene un participante. "Esta conexión humana es una maravilla; el más pequeño de los momentos puede cambiar a una persona (...) me da alegría saber que mi caminar puede ser un regalo para otra persona ".


Fuente: LifeSiteNews
Con nueve meses de embarazo, Mary Helen Bowers está bailando un hermoso "pas de deux" con su bebé por nacer... 

La bailarina brilla en las fotos y vídeos donde muestra su movimiento y el de su bebe al compás la música. "Me encanta saber que cuando bailo, el bebé está bailando conmigo (...) Es increíble saber que esta pequeña vida comparte todo lo que hago cada día."  

Durante el primer trimestre todavía podía hacer casi todo, pero pronto comenzaría a modificar su baile para adaptarse a su creciente barriga"No es todo lo que era," admite con una sonrisa, pero "realmente me ayudó con mi equilibrio, además de evitarme un montón de dolores y molestias muy comunes en el embarazo."

Con esta experiencia, ha desarrollado una sesión de ejercicios prenatales, con los que espera ayudar a otras mujeres de la misma manera que su rutina de baile le ha ayudado a ella.

Fuente: Today.com
La vida está llena de innovadores, uno de ellos es Joe Baker, fundador y presidente de Save the Storks.

Esta organización provida está equipando furgonetas convirtiéndolas en centros médicos especializados en el embarazo: sillones de masaje, una mesa de examen, un aseo para las pruebas de embarazo, y una máquina de ultrasonidos. Ofrece un ambiente tranquilo, donde las mujeres pueden pensar con claridad acerca de su decisión.


La estrategia es simple: aparcan la caravana en frente de una clínica abortista y ofrecen a las mujeres que se dirigen a la clínica los servicios gratuitos de una prueba de embarazo y una ecografía. Además, se le presenta todas las posibilidades antes de considerar el aborto.

Hasta ahora, la estrategia está resultando un gran éxito: tres de cada cinco mujeres que suben a bordo de una "Cigüeña" eligen quedarse con su bebé. Save the Storks se basa en la idea de que es más probable que una mujer escoja la vida si encuentra apoyo durante y después de su embarazo.


Fuente: LifeSiteNews
Desde hace mucho tiempo, las mujeres son las únicas que han hablado sobre el aborto, para los hombres era un tema tabú, “porque no se trata de su cuerpo y no es su decisión”. Sin embargo, ¿no resulta paradójico que los hombres que están a favor del aborto sí tengan el privilegio de tener voz en la discusión?

Ante esta necesidad, ha surgido en Ámerica (y dentro de poco por todo el Globo) una iniciativa llamada Brol-life (vídeo, en inglés): un movimiento de hombres valientes, dispuestos a defender el respeto a la mujer y a los niños.

"Queremos apoyar y ayudar a la mujer, hacerle saber que puede cuidar de un hijo". Es el momento de luchar con la mujer. Si estás dispuesto a dormir con ellas, ¿por qué no estar de pie junto a ellas?... los hombres no pueden ser solo un compañero en la concepción (o pareja de cama), tienen que sestar ahí para toda la vida. Los hombres necesitan sostener los verdaderos valores de la vida y respetar a la mujer, apoyándola más allá de una cama... un auténtico hombre no abandona a su mujer; un hombre de verdad no descuartiza a su propio hijo.

La defensa de la vida no es algo exclusivo para las mujeres... ¡Ven con nosotros tío! ¡Únete al movimiento Bro-life!


Algo maravilloso sucedió en Estados Unidos hace unas semanas: un nonato cuya vida estaba entre el aborto y la adopción se salvó no por uno, ¡sino por cientos de peticiones de gente que quería adoptarlo!. Y todo ocurrió en 24 horas, gracias a la rápida acción de un párroco y el poder de los redes sociales.

Una pareja estaba pensando entre abortar a su bebé que había sido diagnosticado con Síndrome de Down, o buscar unos padres adoptivos.

El Padre Vander Woude, de Virginia, se enteró y publicó un llamamiento urgente en Facebook "... Si hoy no encuentran una pareja, abortarán al bebé. Si está interesado en adoptar a este bebé por favor contacte al Padre W... ¡INMEDIATAMENTE!"

El resultado sorprendió a todos: durante todo el día, la oficina parroquial estubo recibiendo llamadas telefónicas y correos electrónicos de todas partes de EEUU y de lugares tan lejanos como Inglaterra, Puerto Rico y Países Bajos. Finalmente, se escogió una familia que pudiera darle el cariño necesario y ya está disfrutando de ella.


Esta niña canadiense, de 12 años, preparó este discurso para una tarea de clase... ¡más que asombroso!

De las miles de madres que han optado por la vida durante estas campañas de 40 Days For Live, algunas se han decidido mediante mensajes de texto.

En algunos centros médicos donde se realizan abortos se han puesto carteles que dicen: "¿Embarazada? ¿Confundida? Txt elección " y muestra un número de teléfono, que permite ponerse en contacto con un consejero (el número se ve borroso porque este servicio sólo está activo en el área de Indianápolis).

También hay un código que un teléfono inteligente puede leer. Este código lleva a una página web que ofrece información sobre cómo contactar a un consejero. 


Fuente: LifeSiteNews
 

Un padre holandés grabó todos los días a su hija desde que nació hasta los doce años, y aquí tenemos el resultado... cada vida es una maravilla que hay que preservar.

Cheryl asomó la cabeza en mi oficina. “Abby, necesitan que vuelva una persona extra a la sala de examen. ¿Estás libre?”.

Sorprendida, levanté la vista de mis papeles. “Claro”.

A pesar que había estado con Planned Parenthood durante ocho años, nunca había sido asignada a la sala de examen para ayudar al equipo médico durante un aborto, y no tenía idea por qué me necesitaban ahora. Las enfermeras de profesión eran las únicas que ayudaban en los abortos, no otro personal de la clínica. Como directora de esta clínica en Bryan, Texas, en un apuro yo podía reemplazar a alguien en cualquier puesto, excepto, por supuesto, a los médicos o enfermeras que realizan procedimientos médicos. En unas pocas ocasiones estuve de acuerdo con el pedido de una paciente para permanecer con ella y sostener su mano durante el procedimiento, pero sólo cuando yo había sido la consejera que había trabajado con ella durante la ingesta y el asesoramiento. Ese no era el caso hoy. Por eso me pregunté: ¿por qué me necesitan?

El abortista que estaba hoy de visita había estado aquí en la clínica Bryan sólo dos o tres veces antes. Él tenía un consultorio privado para abortos a unos 250 kilómetros de distancia. Cuando yo hablé con él sobre el trabajo varias semanas antes, él me había explicado que en su propio establecimiento sólo se hacían abortos guiados por ecografías, que es el procedimiento de aborto con el menor riesgo de complicaciones para la mujer, (...) hay menos posibilidades de perforar la pared uterina, que es uno de los riesgos del aborto. Yo respetaba eso de él (...) Sin embargo, yo le expliqué que esta práctica no era el protocolo en nuestra clínica. Él entendió y dijo que respetaría nuestro procedimiento típico, aunque se había acordado que él tendría la libertad de utilizar la ecografía si se encontraba en una situación particular que lo justificara.

(...) Por un momento sentí repugnancia fuera de la sala de examen. Nunca me gustó entrar en esta habitación durante un procedimiento de aborto, ya que nunca acepté lo que sucedía detrás de esa puerta. Pero ya que todos teníamos que estar listos en cualquier momento para arrimar el hombro y hacer el trabajo, abrí la puerta y entré.

La paciente ya estaba sedada, aún consciente pero aturdida, la luz brillante del médico cayendo sobre ella. Ella estaba en posición, los instrumentos estaban prolijamente dispuestos en la bandeja, al lado del médico, y una enfermera profesional estaba colocando la máquina de ecografías al lado de la mesa de operaciones.

“Voy a realizar un aborto guiado por ecografía en esta paciente. Te necesito para mantener la sonda del aparato”, me explicó el médico.

Cuando tuve la sonda del ultrasonido en la mano y ajusté la configuración de la máquina, yo discutía conmigo misma: no quiero estar aquí. No quiero participar en un aborto. A decir verdad, era una actitud equivocada, ya que yo necesitaba mentalizarme para esta tarea. Respiré hondo y traté de sintonizar la música de la radio, que sonaba suavemente en el fondo. "Es una buena experiencia de aprendizaje – Nunca antes he visto un aborto guiado por ecografía", me dije. "Tal vez esto me ayude cuando aconseje a las mujeres. Voy a aprender de primera mano acerca de este procedimiento más seguro. Además, estaré afuera en tan sólo unos minutos".

Yo no había imaginado cómo los siguientes 10 minutos sacudirían los cimientos de mis valores y cambiarían el curso de mi vida.

(...) Yo estaba esperando para ver lo que había visto en ecografías anteriores. Por lo general, dependiendo de lo avanzado que estuviera el embarazo y de la forma que el feto movía, primero sea veía una pierna, la cabeza o alguna imagen parcial del torso, por eso tuve que maniobrar un poco para obtener la mejor imagen posible. Pero esta vez la imagen era completa, es decir, pude ver el perfil completo y perfecto de un bebé.

"Se ve como Grace a las 12 semanas", pensé sorprendida, recordando la primera visión que tuve de mi hija, tres años antes, acurrucada y protegida dentro de mi vientre. La imagen que tenía ahora frente a mí parecía la misma, sólo que más clara y más nítida. El detalle me sorprendió. Pude ver claramente el perfil de la cabeza, ambos brazos, las piernas e incluso los pequeñísimos dedos de las manos y los pies. Era una imagen perfecta.

Pero rápidamente el aleteo de la cálida memoria de Grace fue sustituida por una oleada de ansiedad. "¿Qué voy a ver?" Mi estómago se puso rígido. "No quiero ver lo que está a punto de suceder".

Supongo que suena extraño, viniendo de una profesional que había administrado una clínica de Planned Parenthood durante dos años, aconsejando a las mujeres en crisis, programando abortos, revisando los informes mensuales del presupuesto de la clínica, contratando y capacitando personal. Pero extraño o no, el simple hecho es que yo nunca había estado interesada en la promoción del aborto. Yo había llegado a Planned Parenthood ocho años antes, creyendo que su propósito era principalmente prevenir embarazos no deseados y, en consecuencia, reducir el número de abortos (...) Y yo creía que Planned Parenthood salvaba vidas, las vidas de las mujeres que, sin los servicios proporcionados por esta organización, podrían recurrir a algún carnicero de la calle. Todo esto se aceleró a través de mi mente, mientras yo sostenía con cuidado la sonda en posición.

“Trece semanas”, oí decir a la enfermera después de hacer mediciones para determinar la edad del feto.

“De acuerdo”, dijo el doctor mirándome, “simplemente mantén la sonda en posición durante el procedimiento, así puedo ver lo que estoy haciendo”.

El aire fresco de la sala de examen me dejó fría. Mis ojos estaban todavía pegados a la imagen de este bebé perfectamente formado, cuando vi como se hacía presente una nueva imagen en la pantalla. La cánula – un instrumento unido al extremo del tubo de succión – había sido insertado en el útero y se acercaba hasta situarse al lado del bebé. Se veía como un invasor en la pantalla, fuera de lugar. Mal, esto simplemente se veía mal.

Mi corazón se aceleró. El tiempo se volvió más lento. Yo no quería mirar, pero no quería dejar de mirar bien. Yo no podía no observar. Yo estaba horrorizada, pero fascinada al mismo tiempo, como un papamoscas que reduce la marcha cuando pasa al lado de algunos restos horribles de un automóvil: no queriendo ver un cuerpo destrozado, pero mirándolo lo mismo.

Mis ojos volaron hacia el rostro de la paciente, las lágrimas corrían por las comisuras de sus ojos. Pude ver que estaba dolorida. La enfermera secó el rostro de la mujer con un pañuelo de papel.

“Simplemente respire”, la enfermera la alentó gentilmente. “Respire”.

“Está casi terminado”, susurré. Quería mantenerme concentrada en ella, pero mis ojos se zambulleron de nuevo en la imagen en la pantalla.

Al principio, el bebé no parecía consciente de la cánula. Se situó suavemente al lado del bebé, y por un instante sentí un rápido alivio. "Por supuesto", pensé. "El feto no siente dolor". Yo había tranquilizado a un sinnúmero de mujeres sobre esto, tal como me habían enseñado en Planned Parenthood. "El tejido del feto no siente nada cuando se lo elimina. Entiéndelo, Abby. Éste es un procedimiento médico rápido y simple". Mi cabeza estaba trabajando a pleno para controlar mis respuestas, pero yo no podía eliminar una inquietud interior que rápidamente estaba llegando a la cima del horror en el momento que observé la pantalla.

El siguiente movimiento fue la sacudida repentina de un pie pequeño, en el momento que el bebé comenzó a patear, como si estuviera tratando de alejarse de la sonda invasora. A medida que la cánula lo apretaba al costado, el bebé empezó a luchar para girar y girar de inmediato. Me pareció claro que podía sentir la cánula, y que no le gustaba lo que estaba sintiendo. Y luego la voz del médico se abrió paso, provocándome un susto.

“Sonríe, Scotty”, le dijo despreocupadamente a la enfermera. Él le estaba diciendo que volviera a la succión – en un aborto, la succión no está activada hasta que el médico siente que la cánula está en el lugar exacto.

Tuve un repentino deseo de gritar “¡Alto!”. Quería sacudir la mujer y decirle: “¡Mira lo que le está sucediendo a tu bebé! ¡Despierta! ¡Date prisa! Haz que se detengan!”.

Pero aun cuando pensaba estas palabras, vi que mi propia mano sostenía la sonda. Yo era uno de “ellos” al llevar a cabo este acto. Mis ojos se sumergieron de nuevo en la pantalla. La cánula ya estaba siendo girada por el médico, y ahora pude ver el pequeño cuerpo retorciéndose violentamente con ello. En el brevísimo momento en que el bebé se veía como si estuviera siendo exprimido como un trapo de cocina, giró y se encogió. Y luego se desplomó y comenzó a desaparecer dentro de la cánula ante mis ojos. Lo último que vi fue la espina dorsal pequeña, perfectamente formada, succionada por el tubo, y luego se fue. El útero quedó vacío, totalmente vacío.

Quedé helada, no lo podía creer. Sin darme cuenta, me desprendí de la sonda. Ésta se desplazó fuera de la panza de la paciente y se deslizó sobre su pierna. Yo podía sentir mi corazón golpeando, latiendo tan fuerte que mi cuello vibraba. Traté de hacer una respiración profunda, pero sin poder respirar hacia adentro o hacia afuera. Yo seguía mirando a la pantalla, a pesar que estaba negra, porque yo había perdido la imagen. Pero no estaba registrando nada para mí. Me sentí demasiado aturdida y sacudida para moverme. Yo escuché al médico y a la enfermera conversando en forma casual mientras trabajaban.

(...) La imagen del pequeño cuerpo, mutilado y aspirado, se estaba repitiendo en mi mente, y con ello la imagen de la primera ecografía de Grace, que había sido aproximadamente del mismo tamaño.

(...) “Cuando estuviste embarazada de Grace, no era un feto, sino un bebé”, dijo Doug. Y ahora esto me golpea como un rayo: ¡Tenía razón! Lo que estaba en el vientre de esta mujer hace un momento era algo vivo. No era solamente tejidos o células. Era un bebé humano. ¡Y estaba luchando por su vida! Una batalla que perdió en un abrir y cerrar de ojos. Lo que he dicho a la gente durante años, lo que he creído y enseñado y defendido, es una mentira.

De pronto sentí los ojos del médico y la enfermera sobre mí. Esto me sacó de mis pensamientos. Me di cuenta que la sonda estaba extendida en las piernas de la mujer y a duras penas pude volver a ponerla en su lugar. Pero ahora mis manos estaban temblando.

“Abby, ¿estás bien?”, preguntó el médico. Los ojos de la enfermera buscaban mi cara, porque estaba preocupada.

“Sí, estoy bien”. Todavía no había ubicado la sonda en la posición correcta, y ahora estaba preocupada porque el médico no podía ver el interior del útero. Mi mano derecha sostenía la sonda, y mi mano izquierda estaba cautelosamente puesta en el vientre cálido de la mujer. La miré a la cara, en la que había más lágrimas y una mueca de dolor. Corrí la sonda hasta que recuperé la imagen del útero ahora vacío. Mis ojos viajaron de nuevo a mis manos. Las observé como si ellas no fueran las mías.

"¿Cuánto daño han hecho estas manos en los últimos ocho años? ¿Cuántas vidas han sido tomadas a causa de ellas? No sólo de mis manos, sino a causa de mis palabras. ¿Y si yo hubiera sabido la verdad, y lo que le dije a todas esas mujeres?" ¡Yo había creído en una mentira! Yo había promovido ciegamente la “línea de la compañía” durante tanto tiempo. ¿Por qué? ¿Por qué no había buscado la verdad por mí misma? ¿Por qué yo había cerrado los oídos a los argumentos que había escuchado? ¡Oh, Dios mío, ¿qué he hecho? (...) ¡Nunca más! Nunca más.

(...) Cuando la enfermera limpió a la mujer, dejé la máquina de ecografías, luego desperté suavemente a la paciente, que estaba débil y atontada (...) Al igual que tantos pacientes que había visto antes, ella continuó  llorando, envuelta en un obvio dolor emocional y físico. Hice mi mejor esfuerzo para hacerla sentir más cómoda.

Diez minutos, tal vez 15 a lo sumo, habían pasado desde que Cheryl me había pedido que fuera a ayudar en la sala de examen. Y en esos pocos minutos todo había cambiado. Drásticamente. La imagen de ese pequeño bebé retorciéndose y luchando se mantuvo repetidas veces en mi mente. Y la paciente: me sentía tan culpable. Yo había tomado algo precioso de ella, y ella ni siquiera lo sabía.

¿Cómo había llegado a esto? ¿Cómo había permitido que pasara esto? Yo me había comprometido a fondo, mi corazón y mi carrera en Planificación Familiar porque me preocupaba por las mujeres en crisis. Y ahora me enfrenté a una crisis que era totalmente mía.

Y yo necesitaba desesperadamente saber qué hacer a continuación...

Este testimonio es el primer capítulo del libro de la propia Abby Johnson, donde narra su conversión del mundo del aborto. Este libro se llama «UnPlanned» (No planificado), que se publicó el 11 de enero de 2011.


Fuente: Hacer familia