El mundo de Rafael e Isabel cambió de forma radical hace ocho años. Sus vidas, cuentan al recodarlo, “se iluminaron de una manera especial”. Aquella primavera de 2004 el matrimonio, afincado en la capital y sin hijos, tomó una de las decisiones más importantes de su vida y, sin duda, “la más acertada”.
“Una vez analizadas las características familiares y personales de Rafael e Isabel, les propusimos que acogieran a dos hermanos, un niño de 9 años y una niña de 8 que, por distintos motivos, no podían estar con sus padres biológicos”, explica Mari Carmen González, responsable del Programa de Acogimiento Familiar de Cruz Roja en Almería.
Tras un periodo de tres mese donde se fueron conociendo mediante visitas al orfanato, llegó el momento más crucial. “La primera vez que los niños entraron en casa -precisa Rafael- estábamos muy nerviosos. Nos convertimos en una familia de la noche a la mañana”. Y desde ese momento se hicieron inseparables. “Nuestra vida no se podría explicar sin nuestros niños”, explica Isabel, quien detalla que “la convivencia en familia durante ocho años ha llenado nuestras vidas de luz y amor”.
Fuente: TheFamilyWatch
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