Durante su homilía, el obispo de Roma exaltó el valor de la familia: "es una vocación no fácil de vivir” en el mundo de hoy, pero sustentada en el amor, es una “realidad maravillosa” y la “única fuerza que puede verdaderamente transformar el mundo”. Por otro lado, tuvo palabras de cariño para los católicos que han visto cómo sus matrimonios acababan en separación: “el Papa y la Iglesia os sostienen en vuestra dificultad. Os animo a permanecer unidos a vuestras comunidades, al mismo tiempo que espero que las diócesis pongan en marcha adecuadas iniciativas de acogida y cercanía”.
El Pontífice criticó el sistema económico actual, en el que prima la “concepción utilitarista del trabajo”. Para lograr el “bien de la familia” y poder construir “una sociedad más justa” se debe rechazar la “lógica unilateral del provecho propio y del máximo beneficio”, que provoca desigualdades, contaminación medioambiental y una carrera consumista que empobrece a las familias.
El último día, durante el Ángelus, Benedicto XVI animó a todos a ser solidarios con “las familias que viven mayores dificultades”, debido a la “crisis económica y social” o a catástrofes como el reciente terremoto en la región italiana de Emilia Romaña.
Los textos completos se pueden ver aquí.
Fuente: La Razón
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