Recogemos diez nacimientos con final feliz que han sido reconocidos oficialmente como milagros por la Iglesia Católica.
1. Marie-Josee, Québec, Canadá, 1962
Pero no murió, ni tampoco sufrió ningún daño cerebral como todo hacía pensar. Al cumplir 12 días, estaba perfectamente sana. Y siete años después, cuando los testigos médicos explicaron el caso, aún lo estaba. Y también 22 años después, cuando la Iglesia revisó el caso.
La familia había pedido la intercesión celestial de la valiente misionera francesa Catherine Longpre, este fue el milagro que sirvió para beatificar a Sor María Catalina en 1989.
2. Solano Favarin, Santa Caterina, Brasil, 1979
Solano Favarin nació el 26 de julio de 1979. El doctor constató la malformación del niño: no podía mover sus piernas, plegadas en alto, si se le tocaba lloraba de dolor y en esa postura (la única que podía) no se le podía amamantar. La única solución eran carísimas cirugías y largas terapias que sólo lograrían una mejora parcial.
Las Hermanas Sacramentinas organizaron una novena a la Madre Gertrudis Comensoli, fundadora de las religiosas. Sin ninguna terapia ni medicina, el 9 de agosto, último día de la novena, para asombro de todos, el niño dejó de llorar: las piernas se habían alargado, se habían soltado y funcionaban con absoluta normalidad.
El milagro sirvió para beatificar a Madre Gertrudis.
3. Valeria Atzori, Cagli, Italia, 1986
Valeria diminuta: 30 centímetros y 550 gramos; era una prematura de solo 23 semanas de gestación. El doctor aseguró que moriría y que, si no fuese así, sufriría graves daños cerebrales. Sufrió paradas respiratorias y cardíacas, y osteoporosis. En pocas horas se había deshidratado y pesaba ya solo 410 gramos. Y no solo no murió, sino que cuatro meses después, la daban de alta; y un año después, y dos años después, los controles eran claros: la niña no había sufrido ninguna secuela. Los médicos no se lo explicaban.
Pero los padres, Giovanni y Pietro, sí lo entendían: habían estado rezando en la tumba de fray Nicolás de Gesturi, muy conocido en Cagli. Juan Pablo II beatificó al fraile en 1999, cuando Valeria tenía 13 años.
4. María Solís Quirós, Costa Rica, 1994
Claudia Quirós estaba embarazada en su cuarto mes de gestación, cuando revisando las ecografías su médico detectó un exceso de líquido amniótico que podía afectar en la boca del bebé y le previno de que la niña nacería con el grado más grave de labio leporino y malformaciones del paladar. Tendría dificultades de lenguaje, oído, deformación de maxilares, infecciones... y la cirugía era necesaria para cerrar el paladar.
En el parto,los médicos estaban preparados para operar a la niña... ¡que nació sana! El médico Jorge Márquez-Máximo Díaz, director del equipo, habló con la prensa costarricense emocionado: "me quedé desconcertado al ver que era una niña sana y normal, especialmente en la parte de la boca y el paladar donde esperábamos malformaciones".
El Papa Juan Pablo II beatificó a María Romero Meneses, la intercesora, el 14 de abril del 2002, cuando la pequeña María tenía 8 años.
5. Milagros Candelaria Bermúdez, Altagracia de Orituco, Venezuela, 1995
Los médicos estaban provocándole el parto a Rafaela Meza de Bermúdez y esperaban encontrar un bebé muerto; los ecosonogramas mostraban que el corazón del bebé se había parado. “El bebé tenía una disminución importante del líquido amniótico. No encontré signos de vitalidad fetal, no tenía movimientos corporales, ni respiratorios, ni actividad cardiaca”.
“En el hospital trabajaba una mujer que perteneció a la congregación de las Carmelitas. Ella me entregó una estampita de la Madre Candelaria y me dijo: “Vamos a rezar, Rafaela, no llores, vamos a pedirle un milagro a la Madre Candelaria".
¡Sorpresa!. A las 8 de la noche la niña salió viva, y lloró. Estuvo tres meses en incubadora y soportó varios paros respiratorios. La niña hoy sigue sana y es buena estudiante.
Madre Candelaria de San José, fundadora de la Congregación Hermanas Carmelitas, en Venezuela, fue beatificada el 28 de abril de 2008 en Venezuela.
6. Sandra Grossi de Almeida, Sao Paulo, Brasil, 1999
La madre tenía un«útero bicorde», un cartílago que se forma en medio del útero, separándolo en dos partes, lo que imposibilita el crecimiento del feto por falta de espacio, lo que le había causado ya tres abortos naturales.
Sandra comenzó a rezar las oraciones llamadas "píldoras de Fray Galvao", estando ya embarazada de su cuarto niño.Consiguió llegar a la 32ª semana de gestación, algo inimaginable para su caso.
El parto fue en diciembre de 1999. Enzo padeció al nacer un problema pulmonar grave, una de las principales causas de muerte entre los prematuros. Su madre volvió a encomendarse al futuro santo. Al pequeño le quitaron los tubos al día siguiente.
Y Fray Galvão fue canonizado en Brasil personalmente por Benedicto XVI en su viaje del 11 de mayo de 2007: el primer santo brasileño.
7. Begoña León, Madrid, España, 2000 (La Razón lo cuenta con detalle)
El 25 de diciembre de 2000, Begoña León Alonso, embarazada de siete meses, ingresó de urgencias donde le practicaron la cesárea. La niña nació sana, pero Begoña sufría una tensión altísima llamada «eclampsia» y no creían que el corazón aguantara. Además, se le añadía un fallo hepático y tenía hemorragias internas.
Una amiga «muy devota del beato Rafael», comenzó a rezar por ella. Y como un regalo de Reyes, todo cambió el 6 de enero, cuando mejoró sin razón aparente.
Fue canonizado el 11 de octubre de 2009.
8. Gianna Mª Arcolino, Brasil, 2000
Elisabete Comparini quedó nuevamente embarazada en 1999. Pero perdía mucha sangre y en febrero del 2000, a las 16 semanas de gestación, tuvo pérdida completa del líquido amniótico. Los doctores le recomendaron un aborto para evitar riesgos de infección para ella. Según los médicos, la posibilidad de supervivencia del niño en esas circunstancias era cero.
El obispo diocesano de Franca (Brasil) le dió la unción de los enfermos además de información sobre la beata Gianna Beretta. Y el matrimonio y muchos más rezaron a la doctora Beretta.
Las semanas pasaron y la niña, contra toda lógica, seguía viva sin líquido amniótico... y así estuvo 16 semanas. Llegada la semana 32, Elisabete fue operada y trajo al mundo una niña sana, que se llama Gianna María.
La doctora Beretta fue canonizada el 16 de mayo de 2004.
9. Pietro Schiliro, Milán, Italia, 2002
El bebé al que había dado a luz no podía respirar: "malformación congénita caracterizada por una grave subversión de estructura pulmonar". No podía respirar ni podría hacerlo nunca, según la ciencia. En teoría debía morir de un momento a otro, y cuando cumplió una semana fue bautizado de urgencia. Ese día, el sacerdote carmelita Antonio Sangalli recomendó a los padres de Pietro rezar una novena a los padres de Santa Teresa... y a partir del 29 de junio el niño mejoró. El 27 de julio estaba en casa.
La beatificación conjunta se celebró el 19 de octubre de 2008 en Lisieux, con la presencia de Benedicto XVI.
10. Rafael de Jesús Barroso Santiago, Xalapa, México, 2002
A los 7 meses de embarazo, los médicos dieron la noticia a Valentina: el niño nacería con labio leporino y paladar hendido. "Nos encomendamos mucho a Rafael Guízar para pedirle su intercesión para que mi hijo naciera sano", rememora Valentina.
El 2 de marzo de 2002, su vástago nació completamente sano para sorpresa de los médicos.
El obispo Rafael Guízar fue canonizado el 15 de octubre del 2006.
Fuente: Religión en libertad
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