La 26 Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) logró, entre sus numerosos frutos, salvar una vida humana, la historia es la siguiente.
El pasado 19 de agosto, un grupo de peregrinos pro-vida irlandeses se puso a rezar delante de la iglesia de San Martín de Tours, donde hay una importante clínica abortista.
Una pareja llegó hasta el lugar con la intención de abortar y los jóvenes salieron a su encuentro y les explicaron las razones por las que no debían hacerlo.
Una voluntaria de CIDEVIDA se añadió al grupo y puso a la pareja en contacto con la fundación de apoyo, asesoramiento y ayuda a la mujer embarazada Red Madre, que se comprometió a prestar apoyo para el nacimiento del hijo de la pareja, que consolidó así su decisión de no abortar.
Fuente: Zenit

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